About the work
Los viajes en el tiempo aún no se han inventado. O sí. Una colonia, un olor, un tacto, una canción. Volver a un rinconcito
que quedó marcado para siempre en el corazón.
Cualquiera de estos atajos es poco para Francisco, dispuesto a recuperar, aunque sea
fugazmente, al amor de su vida; Carmencilla. O la “Andalucilla”. Como llamaba cuando
era joven a la que ha sido, y sigue siendo, el amor de su vida. Aunque esta esté algo
alejada, enredada en una nebulosa de ideas y recuerdos que a veces teje la edad, y el
Alzheimer.
Daniel, su nieto preferido de veinte años, le está ayudando en esta misión de rescate.
Poniendo en peligro su puesto de trabajo, pero a la vez a total disposición de Francisco,
el salón de actos donde trabaja desde hace dos años. Pretenden recrear el teatro donde
aquel 12 de junio del 1960; Carmencilla, y por aquel entonces, Fran; se lanzaron a ese
abismo que a veces es el confesarse algo tan simple, y complicado, como el amor.
La excitación previa a cualquier representación inunda tanto a Daniel como a su hermana
Jara, también nieta de Francisco. Encargada de llevar a esta particular obra de teatro a su
abuela Carmen. Aunque los nervios, a quien tienen más preso, es a Francisco. Quien ha
confeccionado este viaje al pasado siguiendo, a dedillo, los recuerdos de ese día que su
mujer Carmen, tiempo atrás, dejó por escrito en cartas.
La canción que sonaba por la radio en un puestecito a la entrada del teatro. Los cigarros
que, como luciérnagas, flotaban en la penumbra de aquella sala llena de humo y gente,
donde se proyectaba la cinta “Tus Ojos Oliva”. Como lo eran los de Carmencilla. El calor
abrasador de ese domingo. Calor que hacía que a ella se le adhiriesen los muslos a la
butaca de polipiel verde jade. La chapita ocre en el respaldo de enfrente que llevaba
marcada, con números dorados, el número 48. Número par donde, mitad por el azar, mitad
por la planificación; fue a sentarse Fran. Y su colonia. Su olor.
Ahora, la poca colonia que no se ha evaporado, está amarillenta y pegada a las paredes
del botecito de cristal que sigue guardando a buen recaudo Francisco. Pero la esencia
sigue igual.
Con Carmen ya dentro de la sala llega la hora. Luces, cámara y acción. Bueno, más bien,
luces fuera. Daniel en la sala de control, a los mandos, pone en marcha la calefacción y
la cinta “Tus Ojos Oliva”, apaga las máquinas de humo del escenario que habían estado
recreando ese ambiente de antaño. Hace sonar la música que aquel día escuchaba
Carmencilla a la entrada del teatro: “Dos Gardenias” ... Y yo, yo no sé muy bien decirte
qué es lo que activó ese viaje. No sé si fue todo lo anterior o las telas de color verde jade
que colocó Francisco en la butaca de Carmen. O si fue la pegatina que pegó en el respaldo
de la butaca de enfrente con el número 48. O si fue el olor de la colonia que llegó hasta
su nariz una vez estuvo sentada detrás de él… Simplemente pasó. Como el amor pasa,
supongo.
“Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro. Mi vida…”. Recuerda,
ella recuerda una radio a la entrada del teatro. Ese día incluso se había puesto rulos. Uno
de ellos lo había dejado olvidado entre su pelo y fue Sonsoles con un: “¿Qué es eso rosa?”
la que se dio cuenta. La sala del teatro estaba repleta de gente. Los hombres se abrían las
camisas y ellas se abanicaban. Los muslos se adherían a los asientos de polipiel verde
jade por el sudor. Algunos ni se sentaban, sino que se quedaban de pie fumando. Aunque
su amiga Dorita le había asegurado por activa y por pasiva que habían salido del pueblo
esa mañana y que,seguro que venía al cine, ella no podía evitar estar nerviosa. La película
comenzó inundando la sala, ya de por sí inundada de humo, en la penumbra. Dorita la
hizo cambiarse de butaca. “Mejor estar sentada en número par”, le dijo. Cosa que
entendería inmediatamente. Con descaro y abucheados por todo el cine, un amplio grupo
de jóvenes entró a la sala. Recuerda como el corazón se le agitó al instante. Las siluetas
se fueron colocando, a contra luz, en las butacas vacías frente a ellas. Lo identificó al
momento. A él, y a su olor. Tardó un segundo en almacenar en su cabeza todo lo que la
rodeaba antes de extender el brazo y tocar el hombro del hombre que se había sentado en
la butaca con la chapita, del número par, 48:
−¿Fran?
Ahí tenía Carmen sus ojos marrones oscuros. Más claros que nunca por la edad y llenos
de lágrimas. Y ahí tenía Francisco a su Carmencilla de ojos oliva. Más cerca que nunca y
con sus manos arrugadas sosteniéndole la cara.
Misión cumplida. Jara y Daniel también lloran ante esa escena de amor. Amor extendido
en el tiempo y la distancia. Daniel no puede evitar mirar a Bryan, sobrecogido también a
su lado y preguntarle: ¿Crees que tú y yo llegamos a esa edad así? Y ambos, con lágrimas
en los ojos, saben que, aunque duela, posiblemente la respuesta es no. Y yo, yo en este
caso, tampoco sé qué responder…
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Title Número Par
Los viajes en el tiempo aún no se han inventado. O sí. Una colonia, un olor, un tacto, una canción. Volver a un rinconcito
que quedó marcado para siempre en el corazón.
Cualquiera de estos atajos es poco para Francisco, dispuesto a recuperar, aunque sea
fugazmente, al amor de su vida; Carmencilla. O la “Andalucilla”. Como llamaba cuando
era joven a la que ha sido, y sigue siendo, el amor de su vida. Aunque esta esté algo
alejada, enredada en una nebulosa de ideas y recuerdos que a veces teje la edad, y el
Alzheimer.
Daniel, su nieto preferido de veinte años, le está ayudando en esta misión de rescate.
Poniendo en peligro su puesto de trabajo, pero a la vez a total disposición de Francisco,
el salón de actos donde trabaja desde hace dos años. Pretenden recrear el teatro donde
aquel 12 de junio del 1960; Carmencilla, y por aquel entonces, Fran; se lanzaron a ese
abismo que a veces es el confesarse algo tan simple, y complicado, como el amor.
La excitación previa a cualquier representación inunda tanto a Daniel como a su hermana
Jara, también nieta de Francisco. Encargada de llevar a esta particular obra de teatro a su
abuela Carmen. Aunque los nervios, a quien tienen más preso, es a Francisco. Quien ha
confeccionado este viaje al pasado siguiendo, a dedillo, los recuerdos de ese día que su
mujer Carmen, tiempo atrás, dejó por escrito en cartas.
La canción que sonaba por la radio en un puestecito a la entrada del teatro. Los cigarros
que, como luciérnagas, flotaban en la penumbra de aquella sala llena de humo y gente,
donde se proyectaba la cinta “Tus Ojos Oliva”. Como lo eran los de Carmencilla. El calor
abrasador de ese domingo. Calor que hacía que a ella se le adhiriesen los muslos a la
butaca de polipiel verde jade. La chapita ocre en el respaldo de enfrente que llevaba
marcada, con números dorados, el número 48. Número par donde, mitad por el azar, mitad
por la planificación; fue a sentarse Fran. Y su colonia. Su olor.
Ahora, la poca colonia que no se ha evaporado, está amarillenta y pegada a las paredes
del botecito de cristal que sigue guardando a buen recaudo Francisco. Pero la esencia
sigue igual.
Con Carmen ya dentro de la sala llega la hora. Luces, cámara y acción. Bueno, más bien,
luces fuera. Daniel en la sala de control, a los mandos, pone en marcha la calefacción y
la cinta “Tus Ojos Oliva”, apaga las máquinas de humo del escenario que habían estado
recreando ese ambiente de antaño. Hace sonar la música que aquel día escuchaba
Carmencilla a la entrada del teatro: “Dos Gardenias” ... Y yo, yo no sé muy bien decirte
qué es lo que activó ese viaje. No sé si fue todo lo anterior o las telas de color verde jade
que colocó Francisco en la butaca de Carmen. O si fue la pegatina que pegó en el respaldo
de la butaca de enfrente con el número 48. O si fue el olor de la colonia que llegó hasta
su nariz una vez estuvo sentada detrás de él… Simplemente pasó. Como el amor pasa,
supongo.
“Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro. Mi vida…”. Recuerda,
ella recuerda una radio a la entrada del teatro. Ese día incluso se había puesto rulos. Uno
de ellos lo había dejado olvidado entre su pelo y fue Sonsoles con un: “¿Qué es eso rosa?”
la que se dio cuenta. La sala del teatro estaba repleta de gente. Los hombres se abrían las
camisas y ellas se abanicaban. Los muslos se adherían a los asientos de polipiel verde
jade por el sudor. Algunos ni se sentaban, sino que se quedaban de pie fumando. Aunque
su amiga Dorita le había asegurado por activa y por pasiva que habían salido del pueblo
esa mañana y que,seguro que venía al cine, ella no podía evitar estar nerviosa. La película
comenzó inundando la sala, ya de por sí inundada de humo, en la penumbra. Dorita la
hizo cambiarse de butaca. “Mejor estar sentada en número par”, le dijo. Cosa que
entendería inmediatamente. Con descaro y abucheados por todo el cine, un amplio grupo
de jóvenes entró a la sala. Recuerda como el corazón se le agitó al instante. Las siluetas
se fueron colocando, a contra luz, en las butacas vacías frente a ellas. Lo identificó al
momento. A él, y a su olor. Tardó un segundo en almacenar en su cabeza todo lo que la
rodeaba antes de extender el brazo y tocar el hombro del hombre que se había sentado en
la butaca con la chapita, del número par, 48:
−¿Fran?
Ahí tenía Carmen sus ojos marrones oscuros. Más claros que nunca por la edad y llenos
de lágrimas. Y ahí tenía Francisco a su Carmencilla de ojos oliva. Más cerca que nunca y
con sus manos arrugadas sosteniéndole la cara.
Misión cumplida. Jara y Daniel también lloran ante esa escena de amor. Amor extendido
en el tiempo y la distancia. Daniel no puede evitar mirar a Bryan, sobrecogido también a
su lado y preguntarle: ¿Crees que tú y yo llegamos a esa edad así? Y ambos, con lágrimas
en los ojos, saben que, aunque duela, posiblemente la respuesta es no. Y yo, yo en este
caso, tampoco sé qué responder…
Work type Script
Tags inclusión, romance, juvenil, comedia, jóvenes, pasado, goya, corto, enfermedades mentales, final feliz, corto medio, histórico, cortometraje, amor, tragicomedia, mayores, tercera edad, romántico, adultos, tragedia
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Registry info in Safe Creative
Identifier 2301223242542
Entry date Jan 22, 2023, 6:56 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder Deyanira Ramos Correcher. Date Jan 22, 2023.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2301223242542-numero-par