Se llamaba Ricardo y era un compañero de trabajo de Guillermo. Llegó a casa exactamente a la hora acordada. Trajo una botella de vino y un regalo para el bebé. “No tenías que haberte molestado”, le dije. Era una mantita extremadamente suave que guardé de inmediato en el armario donde había ido acumulando como un …
Sigue leyendo Un buen partido