Tu infidelidad con el río.
El río corre feroz por su cauce,
acaricia tus piernas, torso, espalda y todas tus laderas.
Al tender su velo acuoso sobre tu cuerpo
devela todos sus secretos.
Ante el torrente las prendas no ceden
sin embargo, mis ojos vislumbran la realidad
de lo que era mi fantasía
al pincelar la corriente una gran obra de arte.
El río te lleva donde nace la tarde
y el horizonte tiñe dulces promesas;
tu solo tiendes tus brazos
como una invitación a diseñar bellos sueños.
Sin más me arrojo al vacío de mis anhelos,
mis manos se escurren por tus transparencias,
el río pelea fuerte por separarnos
pero tú ya eres el remanso
donde mis olas se desvanecen.
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