Cuando empecé a ejercer, me costó adaptarme a un mundo tan estricto y complejo como el judicial. Por allí pululaba gente muy diversa con la que no estaba acostumbrada a tratar. Me sentía perdida en medio de aquella montaña de expedientes repletos de papeles que no cesaba de crecer. Mi paso por el Turno de Oficio me hizo más fuerte. No me resultó nada fácil sobrevivir en aquella jungla. Aprendí que había que ser muy estricto con el cumplimiento de la ley para defender al inocente.
Pero en es
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