About the work
TREINTA Y DOS AÑOS PERDIDOS
Treinta y dos años perdidos...
Muchos años en silencio...
Es mucho lo que he sufrido...
Treinta y dos años... sufriendo.
Un sentimiento tan puro
quedó relegado a nada.
Anduve en el mundo oscuro
por renunciar a mi amada.
Un camino que era nuestro
se dividió en dos caminos.
Dos caminos paralelos
con diferente destino.
Yo iba por un sendero
y tú por un bulevar.
Siempre caminos opuestos
con muy distinto final.
Yo iba haciendo mi vida
sobreviviendo, quizás.
Tú buscabas compañía;
no querías soledad.
Yo seguí pensando en ti
y hasta provocaba encuentros.
No conseguí ser feliz
pues mi camino era incierto.
Paseaba por tu calle
a ver si así te encontraba.
Mi paseo era en balde;
mi búsqueda era vana.
Nunca he dejado de amarte,
mas no buscaba tu amor;
solo quería encontrarte
para pedirte perdón.
Ya todo estaba perdido.
Nuestros mundos no se hallaban.
Éramos desconocidos.
Ya no nos unía... nada.
Mas yo nunca te olvidé.
Estabas siempre en mi mente.
Muchas veces te busqué.
Todo fue... inútilmente.
No te encontré en ningún sitio;
no me acercaba a tu vida.
Yo jamás quise admitirlo.
Nunca renuncié a mi Otilia.
Eras mi sueño imposible;
eras mi amor... desde siempre.
Y tu ausencia fue horrible
y fue muy triste perderte.
Yo sobreviví... sufriendo,
siempre buscando a mi amada;
derramando, y perdiendo,
cien mil millones de lágrimas.
Y ya al final del camino,
treinta y dos años después,
me he reencontrado contigo
hecha toda una mujer.
Y mi corazón dio un vuelco
al cruzar nuestras miradas.
Eras la misma de siempre;
no habías cambiado nada.
Y yo clavé mi mirada
en tus lindos ojos verdes,
y me inundó la esperanza.
Y me alegré mucho al verte.
Tus ojos seguían brillando
con la misma intensidad.
Y yo seguía enamorado
como un risueño chaval.
Se ha despertado el Amor
que siempre hemos sentido.
Nuestro amor resucitó
por mucho que haya llovido.
Nos hemos reencontrado
treinta y dos años después;
treinta y dos largos años
haciendo todo al revés.
Y por fin ya estamos juntos,
y nuestro amor es muy fuerte.
Amor... no quiero más sustos.
Este amor... es para siempre.
Te amo, Otilia.
Te amo con la fuerza de mil soles.
José Ramón Félix de la Rosa
Dedicado con todo mi amor a la mujer de mi vida,
Otilia Pérez López.
24 de julio de 2019
26 de agosto de 2019
© Todos los derechos reservados.
Print work information
Work information
Title TREINTA Y DOS AÑOS PERDIDOS.docx
TREINTA Y DOS AÑOS PERDIDOS
Treinta y dos años perdidos...
Muchos años en silencio...
Es mucho lo que he sufrido...
Treinta y dos años... sufriendo.
Un sentimiento tan puro
quedó relegado a nada.
Anduve en el mundo oscuro
por renunciar a mi amada.
Un camino que era nuestro
se dividió en dos caminos.
Dos caminos paralelos
con diferente destino.
Yo iba por un sendero
y tú por un bulevar.
Siempre caminos opuestos
con muy distinto final.
Yo iba haciendo mi vida
sobreviviendo, quizás.
Tú buscabas compañía;
no querías soledad.
Yo seguí pensando en ti
y hasta provocaba encuentros.
No conseguí ser feliz
pues mi camino era incierto.
Paseaba por tu calle
a ver si así te encontraba.
Mi paseo era en balde;
mi búsqueda era vana.
Nunca he dejado de amarte,
mas no buscaba tu amor;
solo quería encontrarte
para pedirte perdón.
Ya todo estaba perdido.
Nuestros mundos no se hallaban.
Éramos desconocidos.
Ya no nos unía... nada.
Mas yo nunca te olvidé.
Estabas siempre en mi mente.
Muchas veces te busqué.
Todo fue... inútilmente.
No te encontré en ningún sitio;
no me acercaba a tu vida.
Yo jamás quise admitirlo.
Nunca renuncié a mi Otilia.
Eras mi sueño imposible;
eras mi amor... desde siempre.
Y tu ausencia fue horrible
y fue muy triste perderte.
Yo sobreviví... sufriendo,
siempre buscando a mi amada;
derramando, y perdiendo,
cien mil millones de lágrimas.
Y ya al final del camino,
treinta y dos años después,
me he reencontrado contigo
hecha toda una mujer.
Y mi corazón dio un vuelco
al cruzar nuestras miradas.
Eras la misma de siempre;
no habías cambiado nada.
Y yo clavé mi mirada
en tus lindos ojos verdes,
y me inundó la esperanza.
Y me alegré mucho al verte.
Tus ojos seguían brillando
con la misma intensidad.
Y yo seguía enamorado
como un risueño chaval.
Se ha despertado el Amor
que siempre hemos sentido.
Nuestro amor resucitó
por mucho que haya llovido.
Nos hemos reencontrado
treinta y dos años después;
treinta y dos largos años
haciendo todo al revés.
Y por fin ya estamos juntos,
y nuestro amor es muy fuerte.
Amor... no quiero más sustos.
Este amor... es para siempre.
Te amo, Otilia.
Te amo con la fuerza de mil soles.
José Ramón Félix de la Rosa
Dedicado con todo mi amor a la mujer de mi vida,
Otilia Pérez López.
24 de julio de 2019
26 de agosto de 2019
© Todos los derechos reservados.
Work type Literary: Other
Tags siempre, sufriendo, perdidos, opuestos, caminos, calle, treinta y dos; años
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 1908261776735
Entry date Aug 26, 2019, 7:31 PM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder J. R. Félix de la Rosa. Date Aug 26, 2019.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1908261776735-treinta-y-dos-anos-perdidos-docx