Aquí estoy
con el pecho apuñado
con un dolor urente
transfictivo
que me desgarra el alma.
Aquí estoy inmóvil
callada y taciturna
enjugando lágrimas en un verso doloroso.
Aquí versado a la vida
y pidiendo a Dios una equivocación
que sane ese corazón.
¡Escúchanos Señor!