Llévate la sonrisa de los niños
la delicadeza de sus manos
el fulgor de sus ojos
y ese gesto delicado ante tu tacto.
Déjanos tus enseñanzas
la minuciosidad de tu orden
la perfección de tus cuidados
la rigurosa observación de ellos.
Sonríe al recordar:
al pretérmino que sujeto tu mano,
el latido rítmico de sus corazones
y aquellas anécdotas que te enternecieron.
Todo esto es una suma
que se multiplicará en tu corazón
y en el de los que brindaste tu atención.
De nosotros no te lleves nada;
de