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FINAL 4
Total a estas alturas, todo me da igual. Seguí leyendo: Varón de veintitrés años, nombre: Germán Navarro. Causa de la muerte, por ahorcamiento, muerte voluntaria. Nombre: Aixa Green. Causa de su muerte voluntaria. Varón…Nombre: Romín Rachel. Muerte voluntaria…Abigail Rachel. Causa de su muerte, asesinada. Lord. Eliot Round. Causa de su muerte, asesinato sin resolver. ¡Son ellos, son ellos! ¿Qué lugar es este?
Tres años de mi vida he estado rodeado de personas muertas, menos el joven John, John estaba lleno de vida, nunca debí traerlo conmigo. Aunque ahora sé, han sido ellos quien provocó el accidente. Nada de lo sucedido ha estado bajo mi control. He llegado hasta aquí guiado por un mapa…y guiado por ellos, por muertos. Aquí no hay ninguna finca ni tesoro, es un cementerio abandonado, un rincón perdido del mundo. ¡Aquí no hay vida, aquí solo está la muerte!
La luz de la linterna había disminuido, soltó a un lado aquellos archivos y apagó la linterna, para que no se agotasen las pilas. Pensó que era sus últimos minutos de vida, William estaba preso de terror y estaba muriéndose del propio susto. Aquel terrorífico grupo se acercaban. Se arrinconó aún más en el hueco de la escalera. Allí en aquel rincón, sería atrapado como una rata, por aquellos muertos, zombis o fantasmas. Llámenle como queráis, aquella cosa en un grupo de cuatro, con los rostros desechos por la muerte, venían a por él.
Todo lo que le rodeaba a William, estaba negro y un frío le calaba hasta sus huesos, tiritaba de frío. Escuchaba cerca de él un murmullo de quejidos, eran de ellos. El miedo y la oscuridad, le impedían ver lo que había allí. Estaba seguro, que era aquella cosa horrenda, eran ellos, los muertos. Lo cuales, se convirtieron en un punzón llamado miedo. Las palpitaciones del corazón de William, aumentaban cada vez más fuertes, le estremecía toda su cabeza. Volvió a encender la linterna, la luz era débil, alumbró hacía la puerta. Allí estaban ellos, en la parte dentro, mirando hacia donde estaba William. Dawn empezó a ladrar a aquella cosa. William se levantó del suelo y se fue hacia la otra puerta, saltó la pequeña alcáncela. Corría casi a oscuras entre las cruces y las lapidas, algunas se mantenían de pie, otras, estaban volcadas o caídas. William, estaba seguro que los muertos estaban cerca de él. Intentó esconderse entre los ramajes y tumbas abiertas, buscando protegerse de aquellos monstruos. Dawn seguía al lado de su amo, y sin dejar de ladrar a los muertos vivientes. William divisó con la luz un panteón, se fue hacia allí y entró. La puerta era una reja casi cubierta de ramajes, estaba media abierta, intentó cerrarla pero no pudo. Alumbró hacía los lados y el techo, no tenía techo, el tiempo y el abandono lo había destruido. En el suelo había una tumba con la loza de mármol, estaba rota en dos pedazos, le fue fácil quitarlos. Dentro había un ataúd y dentro del ataúd los huesos de un muerto. William los sacó y los echó en un rincón del panteón. Le ordenó al perro que entrase, Dawn se negó a ello. El perro siguió con su misión, la cual era ladrar a los muertos y defender a su dueño de ellos. William, los alumbró por última vez antes que se metiera dentro del ataúd. Cada vez se acercaban más al panteón. Los muertos estaban tan cerca de él, pudo verlos bien, tal como eran. La expresión de sus rostros, estaban fuera de todo ser humanos. El pánico se apoderó de William, se metió en el ataúd, intentó poner un trozo de loza para cubrirse. Aquel fondo no pudo soportar el peso de la media loza y el cuerpo de William. Cayendo hacía bajo. Un grito rompió el silencio de aquel hueco bajo tierra. Fue lo último que dijo William, antes de desmayarse, llamar a su perro, pedirle ayuda. Dawn asomaba de vez en cuando su cabeza por el agujero que había caído su dueño. Los fuertes ladridos espabiló a William.
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Title 1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
FINAL 4
Total a estas alturas, todo me da igual. Seguí leyendo: Varón de veintitrés años, nombre: Germán Navarro. Causa de la muerte, por ahorcamiento, muerte voluntaria. Nombre: Aixa Green. Causa de su muerte voluntaria. Varón…Nombre: Romín Rachel. Muerte voluntaria…Abigail Rachel. Causa de su muerte, asesinada. Lord. Eliot Round. Causa de su muerte, asesinato sin resolver. ¡Son ellos, son ellos! ¿Qué lugar es este?
Tres años de mi vida he estado rodeado de personas muertas, menos el joven John, John estaba lleno de vida, nunca debí traerlo conmigo. Aunque ahora sé, han sido ellos quien provocó el accidente. Nada de lo sucedido ha estado bajo mi control. He llegado hasta aquí guiado por un mapa…y guiado por ellos, por muertos. Aquí no hay ninguna finca ni tesoro, es un cementerio abandonado, un rincón perdido del mundo. ¡Aquí no hay vida, aquí solo está la muerte!
La luz de la linterna había disminuido, soltó a un lado aquellos archivos y apagó la linterna, para que no se agotasen las pilas. Pensó que era sus últimos minutos de vida, William estaba preso de terror y estaba muriéndose del propio susto. Aquel terrorífico grupo se acercaban. Se arrinconó aún más en el hueco de la escalera. Allí en aquel rincón, sería atrapado como una rata, por aquellos muertos, zombis o fantasmas. Llámenle como queráis, aquella cosa en un grupo de cuatro, con los rostros desechos por la muerte, venían a por él.
Todo lo que le rodeaba a William, estaba negro y un frío le calaba hasta sus huesos, tiritaba de frío. Escuchaba cerca de él un murmullo de quejidos, eran de ellos. El miedo y la oscuridad, le impedían ver lo que había allí. Estaba seguro, que era aquella cosa horrenda, eran ellos, los muertos. Lo cuales, se convirtieron en un punzón llamado miedo. Las palpitaciones del corazón de William, aumentaban cada vez más fuertes, le estremecía toda su cabeza. Volvió a encender la linterna, la luz era débil, alumbró hacía la puerta. Allí estaban ellos, en la parte dentro, mirando hacia donde estaba William. Dawn empezó a ladrar a aquella cosa. William se levantó del suelo y se fue hacia la otra puerta, saltó la pequeña alcáncela. Corría casi a oscuras entre las cruces y las lapidas, algunas se mantenían de pie, otras, estaban volcadas o caídas. William, estaba seguro que los muertos estaban cerca de él. Intentó esconderse entre los ramajes y tumbas abiertas, buscando protegerse de aquellos monstruos. Dawn seguía al lado de su amo, y sin dejar de ladrar a los muertos vivientes. William divisó con la luz un panteón, se fue hacia allí y entró. La puerta era una reja casi cubierta de ramajes, estaba media abierta, intentó cerrarla pero no pudo. Alumbró hacía los lados y el techo, no tenía techo, el tiempo y el abandono lo había destruido. En el suelo había una tumba con la loza de mármol, estaba rota en dos pedazos, le fue fácil quitarlos. Dentro había un ataúd y dentro del ataúd los huesos de un muerto. William los sacó y los echó en un rincón del panteón. Le ordenó al perro que entrase, Dawn se negó a ello. El perro siguió con su misión, la cual era ladrar a los muertos y defender a su dueño de ellos. William, los alumbró por última vez antes que se metiera dentro del ataúd. Cada vez se acercaban más al panteón. Los muertos estaban tan cerca de él, pudo verlos bien, tal como eran. La expresión de sus rostros, estaban fuera de todo ser humanos. El pánico se apoderó de William, se metió en el ataúd, intentó poner un trozo de loza para cubrirse. Aquel fondo no pudo soportar el peso de la media loza y el cuerpo de William. Cayendo hacía bajo. Un grito rompió el silencio de aquel hueco bajo tierra. Fue lo último que dijo William, antes de desmayarse, llamar a su perro, pedirle ayuda. Dawn asomaba de vez en cuando su cabeza por el agujero que había caído su dueño. Los fuertes ladridos espabiló a William.
Work type Literary: Other
Tags cuentos, relatos, otros., antología poética, fábulas, sonetos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1901029501648
Entry date Jan 2, 2019, 5:00 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Román Barea. Date Jan 2, 2019.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1901029501648-1-los-archivos-de-los-muertos