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Desde el final.
La ambulancia y el coche de policía, se detuvieron en el tanatorio de las afueras de Glasgow. Sacaron el muerto y lo llevaron dentro del centro. Philip, se acercó a su mujer.
—Camille, aquí ya no podemos hacer nada. El chico, William está muerto, nosotros debemos volver a casa —le dijo el hombre a su mujer.
—Sí, Philip, volvemos a casa, nos llevamos las pertenencias de William y a Dawn con nosotros.
—El perro no se dejó coger; le llamé varias veces, pero se marchó como alma que lleva el diablo, y se perdió en la oscuridad —le explicaba Philip a su mujer.
—A William le hubiese gustado que el perro estuviese con nosotros.
—A William le darán sepultura aquí una vez que le hayan hecho la autopsia. Al final, ese muchacho ha tenido suerte, la muerte lo ha librado de la cárcel, y también, suerte para nosotros, por fin dejaremos de buscarlo. No olvides, Camille, que fue un asesino. Mató a una pobre anciana, a un desgraciado borracho, y lo peor de todo, le robó armas y dinero al chico de la gasolinera, luego lo secuestró. No hay que olvidar que era un menor. A saber que hizo con el pobre chico antes de pisarlo con la rueda del auto caravana hasta reventarlo. John, murió y lo dejó abandonado como a un perro —le decía Philip a su mujer mientras se dirigía hasta su coche.
—Intentaré contactar con William, para saber toda su verdad
— ¿Has dicho que vas a contactar con William?—le preguntó Philip a su mujer mientras habría el coche y se ponía al volante.
—O puede ser que él contacte conmigo. Vámonos a casa, Philip, ya he cumplido con mi deber —dijo Camille a su marido.
—No lo hagas, Camille, no olvides que era un ladrón y un asesino.
—Y yo te aconsejo, Philip, no te hagas enemigo de William, él tiene un poder increíble —dijo Camille convencida de ello.
—Ese poder del que hablas, señora mía, ya se lo arrebató la muerte —dijo Philip con tono burlesco.
— ¿Y si es todo lo contrario? También puede pasar, marido mío, que la muerte le refuerce aún más su poder —después de su comentario, Camille guardó silencio, un silencio que contagió a Philip. Un silencio interrumpido por un escalofrío recorriendo los cuerpos de la pareja.
—La calefacción no funciona, Camille —dijo Philip mientras manipulaba los botones de la misma.
Camille guardó silencio, giró su cabeza hacia la parte de atrás del auto.
— ¿William, eres tú? Sé que estás cerca; siento tu presencia. ¡William, dime algo, manifiéstate!
— ¡cállate Camille! Me estás poniendo nervioso ¡Vamos a tener un accidente por tu culpa! —Le gritó Philip a su mujer.
—Querido William, contactaré contigo cuando llegue a casa, a solas —dijo Camille ante el enfado y el miedo que sentía Philip a los muertos.
En ese preciso momento en el subterráneo del cementerio…
William abrió los ojos con dificultad.
—Creo que me he vuelto a desmayar —dijo William a la vez que se incorporaba de aquel frío suelo, llamaba desesperado a su perro Dawn. El animal no se hizo esperar y contestó a su dueño con sus habituales ladridos.
¡Ya te escucho Dawn, sigues ahí! Voy a salir de aquí y encontraré lo que estoy buscando. ¿Sabes una cosa Dawn? He tenido una pesadilla. Camille y su marido Philip me habían delatado. La policía nos había encontrado y sacaron mi cuerpo de este agujero.
Mi fiel perro, Dawn, no te has ido, has preferido quedarte conmigo. Buscaremos otro lugar; no pienso estar aquí, vagando entre tumbas. Necesito usar una persona viva para que me ayude a seguir buscando el tesoro de Lord. Eliot Round, el viejo escocés. He pensado en Camille, la médium, ella sabe cómo manejar mi situación, estoy seguro que Camille será mi cómplice, pero su marido Philip, será un obstáculo en mi objetivo. Voy a pensar que hacer con él.
Mientras tanto...
La lluvia golpeaba los cristales de una casa en las afueras de Londres. Eran las cuatro de la madrugada, cuando un hombre despertaba de su sueño. Abrió sus ojos y miró a su alrededor. La habitación estaba oscura. Por un instante, un relámpago iluminó la estancia. Sus ojos buscaron algo o alguien. Estaba solo. El hombre se sentó en el borde de la cama, encendió la pequeña lámpara de la mesilla de noche.
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Title 1 LOS ARCHIVOS DE LOS MUERTOS
Desde el final.
La ambulancia y el coche de policía, se detuvieron en el tanatorio de las afueras de Glasgow. Sacaron el muerto y lo llevaron dentro del centro. Philip, se acercó a su mujer.
—Camille, aquí ya no podemos hacer nada. El chico, William está muerto, nosotros debemos volver a casa —le dijo el hombre a su mujer.
—Sí, Philip, volvemos a casa, nos llevamos las pertenencias de William y a Dawn con nosotros.
—El perro no se dejó coger; le llamé varias veces, pero se marchó como alma que lleva el diablo, y se perdió en la oscuridad —le explicaba Philip a su mujer.
—A William le hubiese gustado que el perro estuviese con nosotros.
—A William le darán sepultura aquí una vez que le hayan hecho la autopsia. Al final, ese muchacho ha tenido suerte, la muerte lo ha librado de la cárcel, y también, suerte para nosotros, por fin dejaremos de buscarlo. No olvides, Camille, que fue un asesino. Mató a una pobre anciana, a un desgraciado borracho, y lo peor de todo, le robó armas y dinero al chico de la gasolinera, luego lo secuestró. No hay que olvidar que era un menor. A saber que hizo con el pobre chico antes de pisarlo con la rueda del auto caravana hasta reventarlo. John, murió y lo dejó abandonado como a un perro —le decía Philip a su mujer mientras se dirigía hasta su coche.
—Intentaré contactar con William, para saber toda su verdad
— ¿Has dicho que vas a contactar con William?—le preguntó Philip a su mujer mientras habría el coche y se ponía al volante.
—O puede ser que él contacte conmigo. Vámonos a casa, Philip, ya he cumplido con mi deber —dijo Camille a su marido.
—No lo hagas, Camille, no olvides que era un ladrón y un asesino.
—Y yo te aconsejo, Philip, no te hagas enemigo de William, él tiene un poder increíble —dijo Camille convencida de ello.
—Ese poder del que hablas, señora mía, ya se lo arrebató la muerte —dijo Philip con tono burlesco.
— ¿Y si es todo lo contrario? También puede pasar, marido mío, que la muerte le refuerce aún más su poder —después de su comentario, Camille guardó silencio, un silencio que contagió a Philip. Un silencio interrumpido por un escalofrío recorriendo los cuerpos de la pareja.
—La calefacción no funciona, Camille —dijo Philip mientras manipulaba los botones de la misma.
Camille guardó silencio, giró su cabeza hacia la parte de atrás del auto.
— ¿William, eres tú? Sé que estás cerca; siento tu presencia. ¡William, dime algo, manifiéstate!
— ¡cállate Camille! Me estás poniendo nervioso ¡Vamos a tener un accidente por tu culpa! —Le gritó Philip a su mujer.
—Querido William, contactaré contigo cuando llegue a casa, a solas —dijo Camille ante el enfado y el miedo que sentía Philip a los muertos.
En ese preciso momento en el subterráneo del cementerio…
William abrió los ojos con dificultad.
—Creo que me he vuelto a desmayar —dijo William a la vez que se incorporaba de aquel frío suelo, llamaba desesperado a su perro Dawn. El animal no se hizo esperar y contestó a su dueño con sus habituales ladridos.
¡Ya te escucho Dawn, sigues ahí! Voy a salir de aquí y encontraré lo que estoy buscando. ¿Sabes una cosa Dawn? He tenido una pesadilla. Camille y su marido Philip me habían delatado. La policía nos había encontrado y sacaron mi cuerpo de este agujero.
Mi fiel perro, Dawn, no te has ido, has preferido quedarte conmigo. Buscaremos otro lugar; no pienso estar aquí, vagando entre tumbas. Necesito usar una persona viva para que me ayude a seguir buscando el tesoro de Lord. Eliot Round, el viejo escocés. He pensado en Camille, la médium, ella sabe cómo manejar mi situación, estoy seguro que Camille será mi cómplice, pero su marido Philip, será un obstáculo en mi objetivo. Voy a pensar que hacer con él.
Mientras tanto...
La lluvia golpeaba los cristales de una casa en las afueras de Londres. Eran las cuatro de la madrugada, cuando un hombre despertaba de su sueño. Abrió sus ojos y miró a su alrededor. La habitación estaba oscura. Por un instante, un relámpago iluminó la estancia. Sus ojos buscaron algo o alguien. Estaba solo. El hombre se sentó en el borde de la cama, encendió la pequeña lámpara de la mesilla de noche.
Work type Literary: Other
Tags sonetos, otros., cuentos, fábulas, relatos, antología poética
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1901029501426
Entry date Jan 2, 2019, 4:43 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Román Barea. Date Jan 2, 2019.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1901029501426-1-los-archivos-de-los-muertos