Desde que la vio supo que era la mujer de sus sueños y se dispuso a cortejarla. Empezó con discreción. Se detuvo frente a ella y le ofreció la mano en señal de amistad. Ni siquiera obtuvo el mínimo movimiento en respuesta. Preparó con esmero un servicio de té digno de la mismísima reina de …
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