¿Quién codrá imaĝinarse que guizar ciertos condushos cudía iani ser un ĵuzgo de mitá mammash?
Esto fe lo que ketbeó en Sefarad con unos ĵudíos que tubieron cara para aprontar uno de sus platillos favoritos; adobaron la cuaĵada durante el zemán de la Inquisición.