About the work
Eran las cinco y media de la mañana, en la pequeña localidad de Cojuth. Una muy buena hora para que Fersby, el sacerdote del pueblo pasara desapercibido de entre la multitud, que se formaba cuando lo veían.
El viento chocaba en los techos de las casas. El llevaba el rosario en mano, sus dedos humedecidos por el frio se volvían toscos, su pequeño bigote blanco cubierto por una fina capa de escarcha mañanera.
El otoño había pasado demasiado rápido, no hace mucho, el sintió una gran alegría cuando noto las pocas semanas que faltaban para que su época favorita llegara y traerá con sigo grandes recuerdos… Un gato se atravesó en su camino provocando que casi tropezara, Fersby intento quitarlo, pero el animal se frotó entre sus piernas. Muchos de sus amigos le decía que estos eran la reencarnación del mal, ––“Solo es un gato, el creador ama a todos por igual ¿quién soy yo para despreciarlo?”–– les había dicho una vez.
Muchas personas en el pueblo le tenían fe, pero con el tiempo cambiaron de interés, tanto que después de cada misa lo solían esperar afuera y ha puño con garra, querían que él les dedicara todo su tiempo, de un día para otro la guardia comenzó a hacerse presente, y es ahí cuando las discusiones se hicieron frecuentes, no obstantes muy pocos dejaron de seguirle.
Con el tiempo sus energías decayeron lo suficiente para necesitar más seminaristas, ya no era el mismo desde aquella madrugada…
No dándole más importancia, continuó hacía casa de los Torres. Los nervios le llenaban el cuerpo, un par de escalofríos cruzaron por su espalda y sentía como sus venas palpitaban por la adrenalina, la incertidumbre lo carcomía.
Intento hacer esos ejercidos de respiración tan recomendados, pero solo causaron que gruesas gotas de sudor cayeran por los costados de su cara.
Comenzaba a sentir como su cuerpo exigía calor, pese a que estaba abrigado la brisa se colaba entre su ropa, su nariz parcialmente enrojecida. Exhalo un poco de aire hacia sus manos, quienes se lo agradecieron.
Ya solo le faltaban un par de cuadras para llegar.
Había muchos rumores acerca de la niña que vivía ahí. Unos decían que tenía un problema mental, otros que era, posesión del mismo satán.
Su familia permanecía oculta, nadie salía, las personas les temían.
El aspecto gótico era lo de menos, al haber poca luz, se formaban misteriosas sombras y algunas parecían que andaban sin rumbo, en un limbo sin fin, mecidas por el viento.
Dejo salir un pequeño suspiro, formando así una nube de vapor, que se esfumo en cuanto salió.
Se quedó petrificado en la puerta de la casa –– ¿quién tiene una cerradura con dos cuernos?––se preguntó así mismo.
Ellos mismos lo estaban invitando.
Estaban invitando al... demonio.
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Title Bajo las sombras de la luna
Eran las cinco y media de la mañana, en la pequeña localidad de Cojuth. Una muy buena hora para que Fersby, el sacerdote del pueblo pasara desapercibido de entre la multitud, que se formaba cuando lo veían.
El viento chocaba en los techos de las casas. El llevaba el rosario en mano, sus dedos humedecidos por el frio se volvían toscos, su pequeño bigote blanco cubierto por una fina capa de escarcha mañanera.
El otoño había pasado demasiado rápido, no hace mucho, el sintió una gran alegría cuando noto las pocas semanas que faltaban para que su época favorita llegara y traerá con sigo grandes recuerdos… Un gato se atravesó en su camino provocando que casi tropezara, Fersby intento quitarlo, pero el animal se frotó entre sus piernas. Muchos de sus amigos le decía que estos eran la reencarnación del mal, ––“Solo es un gato, el creador ama a todos por igual ¿quién soy yo para despreciarlo?”–– les había dicho una vez.
Muchas personas en el pueblo le tenían fe, pero con el tiempo cambiaron de interés, tanto que después de cada misa lo solían esperar afuera y ha puño con garra, querían que él les dedicara todo su tiempo, de un día para otro la guardia comenzó a hacerse presente, y es ahí cuando las discusiones se hicieron frecuentes, no obstantes muy pocos dejaron de seguirle.
Con el tiempo sus energías decayeron lo suficiente para necesitar más seminaristas, ya no era el mismo desde aquella madrugada…
No dándole más importancia, continuó hacía casa de los Torres. Los nervios le llenaban el cuerpo, un par de escalofríos cruzaron por su espalda y sentía como sus venas palpitaban por la adrenalina, la incertidumbre lo carcomía.
Intento hacer esos ejercidos de respiración tan recomendados, pero solo causaron que gruesas gotas de sudor cayeran por los costados de su cara.
Comenzaba a sentir como su cuerpo exigía calor, pese a que estaba abrigado la brisa se colaba entre su ropa, su nariz parcialmente enrojecida. Exhalo un poco de aire hacia sus manos, quienes se lo agradecieron.
Ya solo le faltaban un par de cuadras para llegar.
Había muchos rumores acerca de la niña que vivía ahí. Unos decían que tenía un problema mental, otros que era, posesión del mismo satán.
Su familia permanecía oculta, nadie salía, las personas les temían.
El aspecto gótico era lo de menos, al haber poca luz, se formaban misteriosas sombras y algunas parecían que andaban sin rumbo, en un limbo sin fin, mecidas por el viento.
Dejo salir un pequeño suspiro, formando así una nube de vapor, que se esfumo en cuanto salió.
Se quedó petrificado en la puerta de la casa –– ¿quién tiene una cerradura con dos cuernos?––se preguntó así mismo.
Ellos mismos lo estaban invitando.
Estaban invitando al... demonio.
Work type Literary: Other
Tags paranormal, suspenso, terror, demonios, exorcismos, misterio, ritos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1808168061821
Entry date Aug 16, 2018, 10:34 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lucero Martinez. Date Aug 16, 2018.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1808168061821-bajo-las-sombras-de-la-luna