La aguja" Relato
03/31/2018
1803316400170

About the work

"La aguja" Relato
TERCERA PARTE

Hubo unos minutos de silencio, Vito mantenía la carta doblada en su mano, no se atrevía a dársela, sentía pena por la situación que estaba viviendo la joven. En aquella carta estaba escrito su adiós para siempre.
—Gracias por quedarte, Vito —dijo la joven mientras le tomaba la mano, el joven no le rechazó.
—Blanca, yo, yo sigo pensando en marcharme a Argentina, mi vuelo sale mañana. Allí empezaré una nueva vida.
—Vito, estoy ciega por tu culpa.
—No digas eso Blanca, no me culpes de algo que no he hecho.
— ¡Sí Vito! He llorado hasta agotar las lágrimas, mis ojos se han secados, eso ha sido la causa de mi enfermedad.
—Lo siento mucho Blanca, lo único que puedo hacer es anular mi vuelo, quedarme hasta que te recuperes de la vista.
— ¿Harías eso por mí, Vito?
—Sí, Blanca, pero con una condición.
—Con la que tú quieras, Vito.
—Seremos amigos, nada más que amigos.
—Lo respetaré, Vito.

Doña Daniela salió de la cocina, en silencio se dirigió a la chimenea, movió los rescoldos y se sentó cerca del fuego. La mujer miró a los jóvenes y sin decir nada cogió las agujas y la lana y se puso a terminar una bufanda.
—Madre, prepara la habitación de invitados, Vito se queda.
—No hace falta, tengo habitación en el hostal.
—No voy a permitir que te quedes en un hostal, Vito.
—Está bien, solo por esta noche.
—Prepararé una cena rica y rápida —dijo Daniela con rostro serio.
—Yo, con vuestro permiso voy a asearme un poco para la cena —dijo el joven mientras se dirigía hacia la habitación de invitados.
—Adelante, Vito, ya conoces el camino, estás en tu casa —dijo Blanca satisfecha de su logro.
En media hora estará la cena —dijo Daniela.
—Mamá, prepara unos macarrones es rápido y a Vito les encantan.
— ¿Qué estás tramando, Blanca?
—No preguntes, madre y prepara la cena para Vito y para mí.
— ¡Quítate inmediatamente esa estúpida venda de los ojos!
— ¡Déjame madre, se lo que hago, no te metas en mis cosas!
—En cuanto baje Vito le diré la verdad, todo es una falsa, tus ojos están perfectos, sanos.
—No pienso perder a Vito, aunque tenga que mentirle, chantajearle.
—Y yo no pienso ser cómplice de una mentira tan horrenda. ¡No estás ciega, Blanca!
— ¡Si cuentas mi secreto perderé a Vito!
—Prefiero que te deje Vito antes de ser cómplice de tu falsa.
— ¡No te imaginas lo que soy capaz de hacer por retener a Vito! —amenazaba Blanca mientras se diría al costurero de Daniela.
— ¿Blanca que vas hacer? Suelta la aguja ¡Vito, Vito!
— ¡Cállate madre, cállate!
— ¡Ayuda, socorro, Vito, Vito!
Vito escuchó los gritos desesperados de las dos mujeres. Entró en el salón. La escena era macabra. Madre e hija estaban enlazadas en una terrible lucha, sus manos sangraban. Vito se acercó a las mujeres para separarlas. Daniela no pudo evitar lo inevitable, la mujer lloraba mirando a su hija. Vito se quedó aterrorizado al ver a Blanca con la aguja clavada en el ojo derecho.
— ¡Qué has hecho, Blanca! —gritó aterrado Vito.
—Lo he hecho por ti, Vito ¡Estoy ciega, Vito, estoy ciega!

Autoras:
Lola Román
Lola Barea

Literary: Other
antología poética
cuentos
sonetos
relatos
fábulas
otros.

Copyright registered declarations

LR
Lola R Barea
Author
Consolidated inscription:
Attached documents:
0
Copyright infringement notifications:
0
Contact

Notify irregularities in this registration

Print work information
Work information

Title La aguja" Relato
"La aguja" Relato
TERCERA PARTE

Hubo unos minutos de silencio, Vito mantenía la carta doblada en su mano, no se atrevía a dársela, sentía pena por la situación que estaba viviendo la joven. En aquella carta estaba escrito su adiós para siempre.
—Gracias por quedarte, Vito —dijo la joven mientras le tomaba la mano, el joven no le rechazó.
—Blanca, yo, yo sigo pensando en marcharme a Argentina, mi vuelo sale mañana. Allí empezaré una nueva vida.
—Vito, estoy ciega por tu culpa.
—No digas eso Blanca, no me culpes de algo que no he hecho.
— ¡Sí Vito! He llorado hasta agotar las lágrimas, mis ojos se han secados, eso ha sido la causa de mi enfermedad.
—Lo siento mucho Blanca, lo único que puedo hacer es anular mi vuelo, quedarme hasta que te recuperes de la vista.
— ¿Harías eso por mí, Vito?
—Sí, Blanca, pero con una condición.
—Con la que tú quieras, Vito.
—Seremos amigos, nada más que amigos.
—Lo respetaré, Vito.

Doña Daniela salió de la cocina, en silencio se dirigió a la chimenea, movió los rescoldos y se sentó cerca del fuego. La mujer miró a los jóvenes y sin decir nada cogió las agujas y la lana y se puso a terminar una bufanda.
—Madre, prepara la habitación de invitados, Vito se queda.
—No hace falta, tengo habitación en el hostal.
—No voy a permitir que te quedes en un hostal, Vito.
—Está bien, solo por esta noche.
—Prepararé una cena rica y rápida —dijo Daniela con rostro serio.
—Yo, con vuestro permiso voy a asearme un poco para la cena —dijo el joven mientras se dirigía hacia la habitación de invitados.
—Adelante, Vito, ya conoces el camino, estás en tu casa —dijo Blanca satisfecha de su logro.
En media hora estará la cena —dijo Daniela.
—Mamá, prepara unos macarrones es rápido y a Vito les encantan.
— ¿Qué estás tramando, Blanca?
—No preguntes, madre y prepara la cena para Vito y para mí.
— ¡Quítate inmediatamente esa estúpida venda de los ojos!
— ¡Déjame madre, se lo que hago, no te metas en mis cosas!
—En cuanto baje Vito le diré la verdad, todo es una falsa, tus ojos están perfectos, sanos.
—No pienso perder a Vito, aunque tenga que mentirle, chantajearle.
—Y yo no pienso ser cómplice de una mentira tan horrenda. ¡No estás ciega, Blanca!
— ¡Si cuentas mi secreto perderé a Vito!
—Prefiero que te deje Vito antes de ser cómplice de tu falsa.
— ¡No te imaginas lo que soy capaz de hacer por retener a Vito! —amenazaba Blanca mientras se diría al costurero de Daniela.
— ¿Blanca que vas hacer? Suelta la aguja ¡Vito, Vito!
— ¡Cállate madre, cállate!
— ¡Ayuda, socorro, Vito, Vito!
Vito escuchó los gritos desesperados de las dos mujeres. Entró en el salón. La escena era macabra. Madre e hija estaban enlazadas en una terrible lucha, sus manos sangraban. Vito se acercó a las mujeres para separarlas. Daniela no pudo evitar lo inevitable, la mujer lloraba mirando a su hija. Vito se quedó aterrorizado al ver a Blanca con la aguja clavada en el ojo derecho.
— ¡Qué has hecho, Blanca! —gritó aterrado Vito.
—Lo he hecho por ti, Vito ¡Estoy ciega, Vito, estoy ciega!

Autoras:
Lola Román
Lola Barea
Work type Literary: Other
Tags antología poética, cuentos, sonetos, relatos, fábulas, otros.

-------------------------

Registry info in Safe Creative

Identifier 1803316400170
Entry date Mar 31, 2018, 1:17 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0

-------------------------

Copyright registered declarations

Author. Holder Lola R Barea. Date Mar 31, 2018.


Information available at https://www.safecreative.org/work/1803316400170-la-aguja-relato
© 2026 Safe Creative