Muchos abogados realizan su trabajo asumiendo resignadamente lasasperezas y sinsabores que conlleva el sistema de justicia como una parte irremediable de su labor profesional. Son habituales los amargos comentarios, expresión de frustración y malestar, sobre el funcionamiento de la maquinaria judicial, la relación con los clientes y en ocasiones con otros compañeros.Vivimos un bajo nivel de bienestar en el ejercicio profesional de la abogacía.A casi todos nos gustaría que las cosas funcionaran