Subí aquel pequeño montículo para poder observar bien lo que tenía bajo mis pies. No era una gran altura, pero el paisaje merecía la pena desde otra perspectiva. El pueblo estaba ahí con esa quietud que solo te da la distancia. A sus pies descansaba la pequeña playa de arena blanca que se había convertido en mi refugio. Quiero Leer Más