La enorme ola tapó por completo el pequeño barco donde navegaba padre e hijo. La tormenta era demasiado fuerte y no había forma de escapar. Javier sabía que ahogarse era una forma horrible de morir, su querido hijo no tendría que sufrir ese final.
Tomó el rifle y apuntó a la cabeza del niño. El disparo se mezcló con el ruido de las olas y los truenos. Luego apuntó a su propia boca pero la bala no sali’o. Otra ola contra el barco y el remo golpeó a Javier que cayó al agua inconsciente.
Abrió lo