La luz y la solombra se persiguían en el camiante perfil de mi destapades que parecía ser el ru'aḥ furtivo de la noche en la escuraña de mi algorfa. Pero yo ampusho la solombra y me pongo en la luz.
Me dizen los vezinos
¡ Tapáte veruenxa!
¿ Porque? - resollo, - que veruensa hay de anseñar mi rosa del rosal.