About the work
Parte 6 de la novela: "Flor y música para el funeral de Elisa". Novela llena de emoción, intriga , amor y suspense.
"Mi psiquiatra va a matarme"
Hizo pasar al chico delgado. Genoveva buscó con su mirada a la chica de blanco. Se levantó para marcharse de aquel lugar, un ruido sonó dentro de la consulta. Genoveva cogió su bolso. Cuando se disponía a marcharse, se abrió la puerta azul. Salió el hombre sin la bata blanca.
“Pase”, le dijo a Genoveva.
“Yo he quedado con la doctora Úrsula, la psicóloga”, contestó Genoveva asustada.
“Le atenderé yo”. Tomó a Genoveva por un brazo y la entró en la habitación, la sentó en el sillón frente a él.
“No tengas miedo, estoy aquí para ayudarla, cuénteme el motivo de su visita”.
“¿Dónde está el chico delgado?” preguntó Genoveva con voz temblorosa.
“¿De qué chico hablas?” dijo el doctor Printo.
“El chico pelirrojo, estaba en la sala de espera,” le contestó ella asustada.
“Se habrá ido ya”
“Es imposible, esta habitación no tiene salida, le fuese visto marchar” le contestó Genoveva con lágrimas en los ojos.
La puerta azul se abrió, era la chica de blanco.
“Disculpe doctor, si no me necesita me voy”
“Puede irse Inma” le dijo el doctor.
Genoveva aprovechó la ocasión, se levantó rápida del sillón y salió de allí. En la entrada la alcanzó la chica de blanco.
“Genoveva, espere usted”
“No, no, no espero, me voy”
“La doctora Úrsula ha llamado, dice que no puede venir, mañana pasará consulta en su clínica”
Genoveva no miró hacia tras, no le interesaba lo que la muchacha le decía. Llegó casi a oscuras hasta el ascensor, ahora le parecía aún más lento que la primera vez.
Ya en la calle, Genoveva echó a caminar de prisa. Eran las nueve menos cuarto, las farolas alumbraba a la gente, Genoveva se mezcló entre ellas. Cuando llegó al hostal, Genoveva se sintió un poco más tranquila.
Montse se le acercó.
“Bona ni, buenas noches Genoveva. Fabrizia llamó por telefono, subí para avisarte de su llamada, pero ya te habías ido”.
Gracias Montse,
¿Vas a cenar?”
“No Montse, me voy a la habitación, estoy cansada”.
Genoveva entro en la habitación, se tumbó en la cama y lloró un buen rato.
Miró el reloj, eran la nueve y diez, se fue al baño y se enjuagó su rostro. No quería que la viera Fabrizia, estaba a punto de llegar de su trabajo.
Fabrizia abrió la puerta de la habitación y avisó su llegada.
“Hola Genoveva, ya estoy aquí”
“Hola Fabrizia, ¿Cómo te ha ido?”
Muy bien, con mucho trabajo, pero muy bien, el encargado Martin es buena persona. Me ha dado unas lonchas de jamón, ensalada y unos refrescos.
La doctora Úrsula me llamó, me dijo que no iba a estar y que te visitaría el lunes en su nueva clínica. Llamé a Montse, ella subió para avisarte pero ya te habías ido.
“Sí, Montse me lo ha dicho. ¿Sabes fabrizia? hasta última hora la enfermera no me dijo que la doctora no iba a venir”.
“Resulta raro Genoveva, porque la doctora avisó a todos sus pacientes incluida la enfermera, ¿había pacientes esperándola aparte de ti?” Preguntó Fabrizia.
“Para la doctora solo estaba yo, para el psiquiatra..., para el psiquiatra había dos personas”.
Bueno, el lunes a las ocho, cuando salga del trabajo te vas para su nueva clínica”.
“Pero, Fabrizia, el lunes salgo a las nueves del trabajo”.
“El lunes sales a las ocho menos cuarto, Martin el encargado, ya lo sabe”.
“Pues mal voy a empezar en el trabajo Fabrizia”.
“No te preocupes, la doctora Úrsula es hermana de Martin. Y que no se nos olvide Genoveva, mañana sábado tenemos una cita, para ver el apartamento de alquiler.”
La conversación con su amiga le vino bien a Genoveva, aunque no olvidaba lo sucedido con el raro doctor, y sobre todo con aquel chico pelirrojo y delgado que había desaparecido delante de sus ojos.
La noche se le hizo interminable.Quizás, debería haberle contado lo sucedido a Fabrizia, pero Genoveva no se atrevió, no la quería preocupar, y si se lo contaba y no la creía, mejor callar, pensó ella.
Eran las siete de la mañana del sábado.
Genoveva se levantó a la misma hora que Fabrizia, no le apetecía estar más tiempo en la cama, quería dar una vuelta por los alrededores, sobre todo por el barrio donde pasó aquel incidente.
Las dos mujeres bajaron. Montserrat estaba en la barra.
“Bon día, buenos días chicas, que les sirvo”
“Bon día, buenos días Montse, dos cafés con leche, por favor”, contestó la simpática italiana.
Fabrizia se tomó rápida su café y se despidió de Montse y de Genoveva.
“Recuerdas Genoveva, tenemos una cita para ver el apartamento, a las cuatro”.
“No, no se me olvidará Fabrizia, estoy deseando de verlo”.
“Chicas, cundo os valláis del hostal les voy a echar mucho de menos”, dijo Montserrat.
“No te preocupes Montse, te visitaremos de vez en cuando, y tú nos visitaras también”, dijo Fabrizia a la vez que se dirigía hacia la puerta para marcharse.
Autor Lola Barea
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Title PARTE SEIS
Parte 6 de la novela: "Flor y música para el funeral de Elisa". Novela llena de emoción, intriga , amor y suspense.
"Mi psiquiatra va a matarme"
Hizo pasar al chico delgado. Genoveva buscó con su mirada a la chica de blanco. Se levantó para marcharse de aquel lugar, un ruido sonó dentro de la consulta. Genoveva cogió su bolso. Cuando se disponía a marcharse, se abrió la puerta azul. Salió el hombre sin la bata blanca.
“Pase”, le dijo a Genoveva.
“Yo he quedado con la doctora Úrsula, la psicóloga”, contestó Genoveva asustada.
“Le atenderé yo”. Tomó a Genoveva por un brazo y la entró en la habitación, la sentó en el sillón frente a él.
“No tengas miedo, estoy aquí para ayudarla, cuénteme el motivo de su visita”.
“¿Dónde está el chico delgado?” preguntó Genoveva con voz temblorosa.
“¿De qué chico hablas?” dijo el doctor Printo.
“El chico pelirrojo, estaba en la sala de espera,” le contestó ella asustada.
“Se habrá ido ya”
“Es imposible, esta habitación no tiene salida, le fuese visto marchar” le contestó Genoveva con lágrimas en los ojos.
La puerta azul se abrió, era la chica de blanco.
“Disculpe doctor, si no me necesita me voy”
“Puede irse Inma” le dijo el doctor.
Genoveva aprovechó la ocasión, se levantó rápida del sillón y salió de allí. En la entrada la alcanzó la chica de blanco.
“Genoveva, espere usted”
“No, no, no espero, me voy”
“La doctora Úrsula ha llamado, dice que no puede venir, mañana pasará consulta en su clínica”
Genoveva no miró hacia tras, no le interesaba lo que la muchacha le decía. Llegó casi a oscuras hasta el ascensor, ahora le parecía aún más lento que la primera vez.
Ya en la calle, Genoveva echó a caminar de prisa. Eran las nueve menos cuarto, las farolas alumbraba a la gente, Genoveva se mezcló entre ellas. Cuando llegó al hostal, Genoveva se sintió un poco más tranquila.
Montse se le acercó.
“Bona ni, buenas noches Genoveva. Fabrizia llamó por telefono, subí para avisarte de su llamada, pero ya te habías ido”.
Gracias Montse,
¿Vas a cenar?”
“No Montse, me voy a la habitación, estoy cansada”.
Genoveva entro en la habitación, se tumbó en la cama y lloró un buen rato.
Miró el reloj, eran la nueve y diez, se fue al baño y se enjuagó su rostro. No quería que la viera Fabrizia, estaba a punto de llegar de su trabajo.
Fabrizia abrió la puerta de la habitación y avisó su llegada.
“Hola Genoveva, ya estoy aquí”
“Hola Fabrizia, ¿Cómo te ha ido?”
Muy bien, con mucho trabajo, pero muy bien, el encargado Martin es buena persona. Me ha dado unas lonchas de jamón, ensalada y unos refrescos.
La doctora Úrsula me llamó, me dijo que no iba a estar y que te visitaría el lunes en su nueva clínica. Llamé a Montse, ella subió para avisarte pero ya te habías ido.
“Sí, Montse me lo ha dicho. ¿Sabes fabrizia? hasta última hora la enfermera no me dijo que la doctora no iba a venir”.
“Resulta raro Genoveva, porque la doctora avisó a todos sus pacientes incluida la enfermera, ¿había pacientes esperándola aparte de ti?” Preguntó Fabrizia.
“Para la doctora solo estaba yo, para el psiquiatra..., para el psiquiatra había dos personas”.
Bueno, el lunes a las ocho, cuando salga del trabajo te vas para su nueva clínica”.
“Pero, Fabrizia, el lunes salgo a las nueves del trabajo”.
“El lunes sales a las ocho menos cuarto, Martin el encargado, ya lo sabe”.
“Pues mal voy a empezar en el trabajo Fabrizia”.
“No te preocupes, la doctora Úrsula es hermana de Martin. Y que no se nos olvide Genoveva, mañana sábado tenemos una cita, para ver el apartamento de alquiler.”
La conversación con su amiga le vino bien a Genoveva, aunque no olvidaba lo sucedido con el raro doctor, y sobre todo con aquel chico pelirrojo y delgado que había desaparecido delante de sus ojos.
La noche se le hizo interminable.Quizás, debería haberle contado lo sucedido a Fabrizia, pero Genoveva no se atrevió, no la quería preocupar, y si se lo contaba y no la creía, mejor callar, pensó ella.
Eran las siete de la mañana del sábado.
Genoveva se levantó a la misma hora que Fabrizia, no le apetecía estar más tiempo en la cama, quería dar una vuelta por los alrededores, sobre todo por el barrio donde pasó aquel incidente.
Las dos mujeres bajaron. Montserrat estaba en la barra.
“Bon día, buenos días chicas, que les sirvo”
“Bon día, buenos días Montse, dos cafés con leche, por favor”, contestó la simpática italiana.
Fabrizia se tomó rápida su café y se despidió de Montse y de Genoveva.
“Recuerdas Genoveva, tenemos una cita para ver el apartamento, a las cuatro”.
“No, no se me olvidará Fabrizia, estoy deseando de verlo”.
“Chicas, cundo os valláis del hostal les voy a echar mucho de menos”, dijo Montserrat.
“No te preocupes Montse, te visitaremos de vez en cuando, y tú nos visitaras también”, dijo Fabrizia a la vez que se dirigía hacia la puerta para marcharse.
Autor Lola Barea
Work type Literary: Other
Tags relatos, otros., cuentos, sonetos, fábulas, antología poética
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1708153293117
Entry date Aug 15, 2017, 8:06 AM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Aug 15, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1708153293117-parte-seis