About the work
Quinta parte de la novela: "Flor y música para el funeral de Elisa". Novela llena de emoción, intriga , amor y suspense.
"Mi psiquiatra va a matarme"
Fabrizia salió del baño y cogió su bolso, sacó un termo con café, dos bocadillos, refrescos y unos pastelitos. Quitó la lámpara de la mesita y la retiró de la pared, puso lo que había sacado de su bolso e improvisó la cena.
Genoveva y Fabrizia se sentaron cada una en su cama, y la mesita en medio de las dos. Se sirvieron refrescos y bocadillos.
“¡Ya tienes trabajo Genoveva!”, le dijo Fabrizia emocionada.
“Que bien Fabrizia, que bien amiga”, le contestó Genoveva contagiada con la emoción de su amiga.
“Tranquila mujer, ten paciencia y vayamos por partes. Empezarás el próximo lunes. En la carnicería del supermercado. Aunque, si no hay clientes en la carnicería, te irás turnando en la panadería o frutería”.
“Entiendo Fabrizia, sin problemas. Gracias, amiga, eres la hermana que nunca tuve”.
“¿Y tú, Genoveva, cómo has pasado el día?”
“Nada importante. Salí a dar una vuelta por los alrededores, cuando regresé, comí en el hostal y conocí a Montserrat su dueña. Es muy simpática”.
“Yo, he conocido a una psicóloga en el supermercado. Dice que, pasa consulta en su apartamento, el sitio es provisional, solo hasta que acabe los últimos arreglos de su nueva clínica. La doctora Úrsula, me ha parecido muy simpática. Me ha dicho que la primera consulta es gratis. Le hablé de ti, me ha dado una cita. Genoveva, si no quieres ir se anula la cita, me ha dado su número de teléfono”.
“¿Para cuándo es la cita?” le preguntó Genoveva un poco tristona.
“Mañana viernes a las siete y media de la tarde, está muy cerca, a dos calles de aquí.El sábado trabajo hasta las tres de la tarde, y a las cuatro, vamos a ir a ver un apartamento en alquiler. ¿Qué te parece, Genoveva?”
“Uf, me parece impresionante, has hecho tantas cosas. Eres fuerte y luchadora Fabrizia, y muy valiente”.
“Tú también lo eres Genoveva, solo necesitas la ayuda de un profesional para salir de esa depresión, y ya veras, como vuelves a ser la misma Genoveva de siempre.
“Iré a la cita con la psicóloga Fabrizia, iré”
Viernes, siete y cuarto de la tarde.
Genoveva estaba en el portal de un edificio viejo, la pintura de la fachada amarillo ocre descolorido, las cenefas marrón oscuro con chorreones de verdines. Un escalofrío la hizo estremecerse. No le gustaba aquello, pero menos le gustaba la tristeza que tenía.
Pulsó el timbre de la octava planta. Sonó una voz femenina. “Me llamo Genoveva, tengo una cita a las siete y media”.
“Sí, entre Genoveva, octava planta a la derecha”.
El ascensor era estrecho y lento, se abrió en un rellano oscuro. Genoveva buscaba la luz cuando una anciana de pelo blanco y gafas se le adelantó y la encendió.
“Bona tarda” saludó la anciana mirándola de arriba abajo.
Buenas tardes, señora”
Genoveva miró a su derecha, había dos puertas con muchas capas de barniz. No veía ninguna placa que identificara la consulta de la doctora. No hizo falta llamar, la puerta la abrió una joven de unos veinticinco años, con bata blanca y una libreta en la mano.
“Buenas tardes, soy Genoveva”
Buenas tardes, pase Genoveva, póngase cómoda, la doctora no ha llegado, solo está el psiquiatra, doctor Printo”
“Yo he quedado con la doctora Úrsula, psicóloga”
“La doctora ha ido a una urgencia, llegará pronto, siéntese Genoveva”
En la habitación había cuatro sillas ahiladas, un sofá de dos plazas y al lado un revistero, en las paredes unos cuadros de flores y unos payasos sonrientes.
En el sofá estaban sentadas dos personas, un chico pelirrojo y delgado y una mujer de pelo corto y canoso.
“Buenas tarde”, saludó Genoveva.
“Buenas tardes”, contestó la mujer. El chico pelirrojo, levantó la cabeza, miró hacia la puerta y sin decir nada volvió abajarla.
Genoveva se sentó en una de las sillas frente a una puerta pintada de azul
La chica de blanco hizo pasar por la puerta azul a la mujer de pelo corto y canoso. La recibió un hombre de unos cincuenta y seis años, con bata blanca y zapatos negros brillantes.
En unos diez minutos la mujer salió de la consulta, dejándose la puerta azul abierta. Los ojos de Genoveva estaban puestos en el interior de aquella pequeña habitación, trasformada en cutre consulta. Había una mesa, dos sillones, uno para el doctor y el otro para el paciente, un perchero negro, un armario estrecho y alto. Genoveva no daba crédito a lo que veía, aquel hombre con bata blanca, olvidó que la puerta estaba abierta. Genoveva estaba viendo sus raros movimientos. Volcó su cuerpo hacia adelante, dejo los brazos caídos, de vez en cuando se llevaba los dedos a su boca, agarrando su lengua y tirando de ella, hasta sacarla al máximo, poniendo después cara de vómitos. Se sacudía, como si quisiera sacar todos sus órganos de su interior fuera de él. Con la cabeza agachada la giró hacia la puerta, miró a Genoveva, aquel raro doctor se dio cuenta que era vigilado, rápido se levantó y se dirigió a la sala de espera.
Autor Lola Barea
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Title PARTE 5 DE LA NOVELA
Quinta parte de la novela: "Flor y música para el funeral de Elisa". Novela llena de emoción, intriga , amor y suspense.
"Mi psiquiatra va a matarme"
Fabrizia salió del baño y cogió su bolso, sacó un termo con café, dos bocadillos, refrescos y unos pastelitos. Quitó la lámpara de la mesita y la retiró de la pared, puso lo que había sacado de su bolso e improvisó la cena.
Genoveva y Fabrizia se sentaron cada una en su cama, y la mesita en medio de las dos. Se sirvieron refrescos y bocadillos.
“¡Ya tienes trabajo Genoveva!”, le dijo Fabrizia emocionada.
“Que bien Fabrizia, que bien amiga”, le contestó Genoveva contagiada con la emoción de su amiga.
“Tranquila mujer, ten paciencia y vayamos por partes. Empezarás el próximo lunes. En la carnicería del supermercado. Aunque, si no hay clientes en la carnicería, te irás turnando en la panadería o frutería”.
“Entiendo Fabrizia, sin problemas. Gracias, amiga, eres la hermana que nunca tuve”.
“¿Y tú, Genoveva, cómo has pasado el día?”
“Nada importante. Salí a dar una vuelta por los alrededores, cuando regresé, comí en el hostal y conocí a Montserrat su dueña. Es muy simpática”.
“Yo, he conocido a una psicóloga en el supermercado. Dice que, pasa consulta en su apartamento, el sitio es provisional, solo hasta que acabe los últimos arreglos de su nueva clínica. La doctora Úrsula, me ha parecido muy simpática. Me ha dicho que la primera consulta es gratis. Le hablé de ti, me ha dado una cita. Genoveva, si no quieres ir se anula la cita, me ha dado su número de teléfono”.
“¿Para cuándo es la cita?” le preguntó Genoveva un poco tristona.
“Mañana viernes a las siete y media de la tarde, está muy cerca, a dos calles de aquí.El sábado trabajo hasta las tres de la tarde, y a las cuatro, vamos a ir a ver un apartamento en alquiler. ¿Qué te parece, Genoveva?”
“Uf, me parece impresionante, has hecho tantas cosas. Eres fuerte y luchadora Fabrizia, y muy valiente”.
“Tú también lo eres Genoveva, solo necesitas la ayuda de un profesional para salir de esa depresión, y ya veras, como vuelves a ser la misma Genoveva de siempre.
“Iré a la cita con la psicóloga Fabrizia, iré”
Viernes, siete y cuarto de la tarde.
Genoveva estaba en el portal de un edificio viejo, la pintura de la fachada amarillo ocre descolorido, las cenefas marrón oscuro con chorreones de verdines. Un escalofrío la hizo estremecerse. No le gustaba aquello, pero menos le gustaba la tristeza que tenía.
Pulsó el timbre de la octava planta. Sonó una voz femenina. “Me llamo Genoveva, tengo una cita a las siete y media”.
“Sí, entre Genoveva, octava planta a la derecha”.
El ascensor era estrecho y lento, se abrió en un rellano oscuro. Genoveva buscaba la luz cuando una anciana de pelo blanco y gafas se le adelantó y la encendió.
“Bona tarda” saludó la anciana mirándola de arriba abajo.
Buenas tardes, señora”
Genoveva miró a su derecha, había dos puertas con muchas capas de barniz. No veía ninguna placa que identificara la consulta de la doctora. No hizo falta llamar, la puerta la abrió una joven de unos veinticinco años, con bata blanca y una libreta en la mano.
“Buenas tardes, soy Genoveva”
Buenas tardes, pase Genoveva, póngase cómoda, la doctora no ha llegado, solo está el psiquiatra, doctor Printo”
“Yo he quedado con la doctora Úrsula, psicóloga”
“La doctora ha ido a una urgencia, llegará pronto, siéntese Genoveva”
En la habitación había cuatro sillas ahiladas, un sofá de dos plazas y al lado un revistero, en las paredes unos cuadros de flores y unos payasos sonrientes.
En el sofá estaban sentadas dos personas, un chico pelirrojo y delgado y una mujer de pelo corto y canoso.
“Buenas tarde”, saludó Genoveva.
“Buenas tardes”, contestó la mujer. El chico pelirrojo, levantó la cabeza, miró hacia la puerta y sin decir nada volvió abajarla.
Genoveva se sentó en una de las sillas frente a una puerta pintada de azul
La chica de blanco hizo pasar por la puerta azul a la mujer de pelo corto y canoso. La recibió un hombre de unos cincuenta y seis años, con bata blanca y zapatos negros brillantes.
En unos diez minutos la mujer salió de la consulta, dejándose la puerta azul abierta. Los ojos de Genoveva estaban puestos en el interior de aquella pequeña habitación, trasformada en cutre consulta. Había una mesa, dos sillones, uno para el doctor y el otro para el paciente, un perchero negro, un armario estrecho y alto. Genoveva no daba crédito a lo que veía, aquel hombre con bata blanca, olvidó que la puerta estaba abierta. Genoveva estaba viendo sus raros movimientos. Volcó su cuerpo hacia adelante, dejo los brazos caídos, de vez en cuando se llevaba los dedos a su boca, agarrando su lengua y tirando de ella, hasta sacarla al máximo, poniendo después cara de vómitos. Se sacudía, como si quisiera sacar todos sus órganos de su interior fuera de él. Con la cabeza agachada la giró hacia la puerta, miró a Genoveva, aquel raro doctor se dio cuenta que era vigilado, rápido se levantó y se dirigió a la sala de espera.
Autor Lola Barea
Work type Literary: Other
Tags otros., fábulas, relatos, antología poética, sonetos, cuentos
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1708153292752
Entry date Aug 15, 2017, 7:32 AM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Aug 15, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1708153292752-parte-5-de-la-novela