"Cardo de alambre" Relato
07/01/2017
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“Cardo de Alambre”

Lleva un rato esperando, observando desde el fondo de la casa, la puerta de la entrada. En el patio pintado de blanco, hay un jazmín, derramando su belleza en el suelo de tierra.
La buganvilla púrpura, como si fuesen flores tímidas, se asoman por la tapia, miran, después, callan.
Detrás de las rejas, unos claveles con bostezos tristones, los tímidos geranios, todavía duermen.
El cardo punzante, ha dominado el huerto, está debilitando las hortalizas, los gusanos hacen sus trabajos, las acelgas pálidas, lechugas muertas.
Se respira un olor agradable, por poco tiempo.
Una mujer sentada en una silla, junto a un profundo pozo de agua fresca, a su lado una niña, su pelo castaño, caen sobre la falda de la mujer, mientras, le caria el cabello va tatareando una canción con su garganta.
La tranquilidad es interrumpida, al entrar un hombre al patio, se tambalea, su aliento es un olor fuerte y desagradable, anulando el perfume del jazmín y de los claveles.
La mujer aparta a la niña de su lado, la manda a jugar a casa de la vecina, mientras ella se pone de pie, con pasos temerosos, comienza a caminar hacia dentro de la casa, el hombre camina detrás.
La mujer pone la olla a calentar, él se sienta en el taburete de la cocina, empieza a protestar por el comportamiento del vecino. Según él, el vecino dejó a deber la última copa en el bar de la esquina.
Su queja, tranquiliza a la mujer, piensa, esta vez, se enfadará y pagará toda su ira con el vecino, y no con ella.
Tienes razón, dijo ella, el tabernero está en la taberna para ganar su jornal, no para pagar las borracheras de los demás.
El hombre se levantó del taburete, se acercó a la mujer, la cogió por un brazo, la zarandeó, la cara sudada de aquel hombre, rozó la fría cara de la mujer, el hombre violento, le preguntó con voz amenazante, ¿qué me estás llamando borracho? No, a ti no, es al vecino, dijo la temblosa mujer, ¡que te importa a ti como llegue el vecino, acaso es que te acuestas con él, contéstame!
La mujer guarda un arma que nunca le falla, silencio, el silencio.
Le puso el plato, pan y su vino preferido, el hombre empezó a comer.
La mujer se fue al baño, se duchó para quitarse de encima la peste a sudor que le dejó aquel hombre. Se secó su cabello antes de caer al pozo. Ella, no lo sabía.
Autor Lola Barea.

Literary: Other
otros.
sonetos
antología poética
relatos
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Lola Barea Barrera
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Title "Cardo de alambre" Relato
“Cardo de Alambre”

Lleva un rato esperando, observando desde el fondo de la casa, la puerta de la entrada. En el patio pintado de blanco, hay un jazmín, derramando su belleza en el suelo de tierra.
La buganvilla púrpura, como si fuesen flores tímidas, se asoman por la tapia, miran, después, callan.
Detrás de las rejas, unos claveles con bostezos tristones, los tímidos geranios, todavía duermen.
El cardo punzante, ha dominado el huerto, está debilitando las hortalizas, los gusanos hacen sus trabajos, las acelgas pálidas, lechugas muertas.
Se respira un olor agradable, por poco tiempo.
Una mujer sentada en una silla, junto a un profundo pozo de agua fresca, a su lado una niña, su pelo castaño, caen sobre la falda de la mujer, mientras, le caria el cabello va tatareando una canción con su garganta.
La tranquilidad es interrumpida, al entrar un hombre al patio, se tambalea, su aliento es un olor fuerte y desagradable, anulando el perfume del jazmín y de los claveles.
La mujer aparta a la niña de su lado, la manda a jugar a casa de la vecina, mientras ella se pone de pie, con pasos temerosos, comienza a caminar hacia dentro de la casa, el hombre camina detrás.
La mujer pone la olla a calentar, él se sienta en el taburete de la cocina, empieza a protestar por el comportamiento del vecino. Según él, el vecino dejó a deber la última copa en el bar de la esquina.
Su queja, tranquiliza a la mujer, piensa, esta vez, se enfadará y pagará toda su ira con el vecino, y no con ella.
Tienes razón, dijo ella, el tabernero está en la taberna para ganar su jornal, no para pagar las borracheras de los demás.
El hombre se levantó del taburete, se acercó a la mujer, la cogió por un brazo, la zarandeó, la cara sudada de aquel hombre, rozó la fría cara de la mujer, el hombre violento, le preguntó con voz amenazante, ¿qué me estás llamando borracho? No, a ti no, es al vecino, dijo la temblosa mujer, ¡que te importa a ti como llegue el vecino, acaso es que te acuestas con él, contéstame!
La mujer guarda un arma que nunca le falla, silencio, el silencio.
Le puso el plato, pan y su vino preferido, el hombre empezó a comer.
La mujer se fue al baño, se duchó para quitarse de encima la peste a sudor que le dejó aquel hombre. Se secó su cabello antes de caer al pozo. Ella, no lo sabía.
Autor Lola Barea.
Work type Literary: Other
Tags otros., sonetos, antología poética, relatos, cuentos, fábulas

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Identifier 1707012818010
Entry date Jul 1, 2017, 7:13 AM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0

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Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Jul 1, 2017.


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