"La bruja Micaela" Cuento infantil
06/04/2017
1706042517313

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“La bruja Micaela” Cuento infantil

Era se una vez que se era, una bruja llamada Micaela.
Micaela vivía a las afueras del pueblo, apenas, lo visitaba, estaba sumergida en una soledad no deseada. Se sentía un poco rara, se veía fea, nunca había ido a la ciudad.
Aquella mañana abrió la despensa, vio que no tenía ni una gota de harina, solo tenía telarañas, por los cuatro rincones y algún ratón que se asustaron al verla, huyendo inmediatamente del lugar.
Así que no le quedaba otro remedio que ir al pueblo, más cercano de su casa.
Pero esta vez a Micaela, no le apetecía ir vestida de negro, ni montada en su escoba mágica, pues toda la gente al verla se asustaban, se metían corriendo en sus casas, cerrando con llaves, cerrojos puertas y ventanas, total que aquello se le hacía aburrido, siempre acababa sola, tan sola como la una, o como en el cielo la luna.
Así que no se lo pensó dos veces, porque quería hacer un cambio en su vida, sin más pérdida de tiempo se decidió,


II
y empezó arreglarse, antes de marchar, con rumbo al pueblo. Saco unos cubos de agua de su pozo, se dio un buen baño, rebusco en el viejo baúl, encontró un vestido gris…Bueno, mejor que el negro, creo que es, dijo Micaela, se lo puso y a continuación desenredo su largo cabello, se lo recogió en un gracioso moño. ¿Cómo estaré?
Se preguntó la bruja, ella no se veía, no tenía ni un mal espejo, en su casa. Es igual, me mirare cuando cruce el río.
Micaela le puso la montura a la mula, el cerón para meter su compra, se puso en marcha hacia el pueblo.
Espero que así como voy vestida, peinada y sin mi escoba voladora no se asusten de mí, y no se escondan la gente ni cierren las tiendas, ya tengo la despensa vacía.
La bruja Micaela se iba diciendo ella misma, ya sé que muchos de ustedes los que estáis leyendo mi historia se preguntaran…¿Pero, si es bruja porque no llena de comida la despensa con su barita mágica?
Pues es muy fácil de explicar y más fácil de entender, por qué la comida no sabe igual, es más sabría apenas tienen



III
sabor, en cambio las naturales están más sabrosas y tienen más vitaminas, hierro, fosforo, y todo eso.
Hablando con sus pensamientos se le hizo el camino muy corto hasta se le olvido mirarse en las aguas del río.
Micaela se apeó de la mula, la amarro con su cabestro, a una baranda de la entrada del pueblo, estaba un poco nerviosa, pero esta vez estaba decidida, se sentía valiente, de pronto se sobresaltó al escuchar detrás de ella una voz masculina, buenos días, señorita le dijo la voz…bu, bu, buenos días, caballero, contesto Micaela, un poco nerviosa.
El señor siguió su camino, la bruja Micaela, se dirigió la calle principal donde se encontraba las tiendas, vio una señora muy hacendosa, barriendo la acera de su casa. Bue, buenos días, dijo Micaela a la señora, muy buenos días tenga usted, le contesto la señora hacendosa, y siguió con su limpieza.
Micaela, no se lo podía creer, las dos primeras personas que se había encontrado en el pueblo, no se asustaron de ella.
Siguió caminando hasta llegar a una plazoleta, donde los niños jugaban, sus madres felices hablaban entre ellas, todo estaba perfecto, tranquilo, normal…pero algo estaba fallando,

IIII
cuando Micaela llego a la puerta de la tienda, la tienda estaba cerrada. ¡Oh, exclamo la bruja,
¿Por qué me han cerrado la tienda? Se preguntó muy preocupada la bruja Micaela, ¿me abran reconocido? Debí mirarme en el río, estaré espantosa, pero dos personas me han dado los buenos días normalmente, ¡Oh, exclamo la bruja!
¿Será que esas dos personas son ciegas? Una voz femenina detrás de ella la volvió a sobresaltar.
¿Buscaba usted algo señora?
Pues, veras, señora, yo, venía, a comprar harina, necesito harina.
Yo soy la dueña de la tienda, los domingos está cerrada, por descanso laboral, no se preocupes, le venderé la harina, pero por favor la próxima vez venga entre semana.
Sí, sí, claro que sí, lo are. La bruja Micaela estaba muy contenta, le dio las gracias a la dueña de la tienda, marcho muy feliz, y desde aquel entonces Micaela iba cada dos por tres al pueblo, encontró muchas amigas, hasta hizo algún viaje que otro a la ciudad, eso sí su
escoba mágica la guardo en su viejo baúl, solo la sacaba para barrer su casa manteniéndola como los chorros del oro, Micaela disfrutaba utilizando el autobús sola o cuando iba acompañada de alguna de sus muchas amigas.
Autora Lola Barea Barrera
La bruja Micaela nos da una lección en su cuento de superación, y a continuación un buen consejo.
Es muy importante que nos queramos mucho tal como somos, ya seamos más bajo, más alto, más gordo, más, flaco, etc, respetarnos y respetar a todos los demás. Echar a un lado la pereza la timidez y nuestros temores para superarnos en la vida.

Autores: Lola Román y Lola Barea.

Literary: Other
antología poética
otros.
fábulas
cuentos
sonetos
relatos

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Lola Barea Barrera
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Title "La bruja Micaela" Cuento infantil
“La bruja Micaela” Cuento infantil

Era se una vez que se era, una bruja llamada Micaela.
Micaela vivía a las afueras del pueblo, apenas, lo visitaba, estaba sumergida en una soledad no deseada. Se sentía un poco rara, se veía fea, nunca había ido a la ciudad.
Aquella mañana abrió la despensa, vio que no tenía ni una gota de harina, solo tenía telarañas, por los cuatro rincones y algún ratón que se asustaron al verla, huyendo inmediatamente del lugar.
Así que no le quedaba otro remedio que ir al pueblo, más cercano de su casa.
Pero esta vez a Micaela, no le apetecía ir vestida de negro, ni montada en su escoba mágica, pues toda la gente al verla se asustaban, se metían corriendo en sus casas, cerrando con llaves, cerrojos puertas y ventanas, total que aquello se le hacía aburrido, siempre acababa sola, tan sola como la una, o como en el cielo la luna.
Así que no se lo pensó dos veces, porque quería hacer un cambio en su vida, sin más pérdida de tiempo se decidió,


II
y empezó arreglarse, antes de marchar, con rumbo al pueblo. Saco unos cubos de agua de su pozo, se dio un buen baño, rebusco en el viejo baúl, encontró un vestido gris…Bueno, mejor que el negro, creo que es, dijo Micaela, se lo puso y a continuación desenredo su largo cabello, se lo recogió en un gracioso moño. ¿Cómo estaré?
Se preguntó la bruja, ella no se veía, no tenía ni un mal espejo, en su casa. Es igual, me mirare cuando cruce el río.
Micaela le puso la montura a la mula, el cerón para meter su compra, se puso en marcha hacia el pueblo.
Espero que así como voy vestida, peinada y sin mi escoba voladora no se asusten de mí, y no se escondan la gente ni cierren las tiendas, ya tengo la despensa vacía.
La bruja Micaela se iba diciendo ella misma, ya sé que muchos de ustedes los que estáis leyendo mi historia se preguntaran…¿Pero, si es bruja porque no llena de comida la despensa con su barita mágica?
Pues es muy fácil de explicar y más fácil de entender, por qué la comida no sabe igual, es más sabría apenas tienen



III
sabor, en cambio las naturales están más sabrosas y tienen más vitaminas, hierro, fosforo, y todo eso.
Hablando con sus pensamientos se le hizo el camino muy corto hasta se le olvido mirarse en las aguas del río.
Micaela se apeó de la mula, la amarro con su cabestro, a una baranda de la entrada del pueblo, estaba un poco nerviosa, pero esta vez estaba decidida, se sentía valiente, de pronto se sobresaltó al escuchar detrás de ella una voz masculina, buenos días, señorita le dijo la voz…bu, bu, buenos días, caballero, contesto Micaela, un poco nerviosa.
El señor siguió su camino, la bruja Micaela, se dirigió la calle principal donde se encontraba las tiendas, vio una señora muy hacendosa, barriendo la acera de su casa. Bue, buenos días, dijo Micaela a la señora, muy buenos días tenga usted, le contesto la señora hacendosa, y siguió con su limpieza.
Micaela, no se lo podía creer, las dos primeras personas que se había encontrado en el pueblo, no se asustaron de ella.
Siguió caminando hasta llegar a una plazoleta, donde los niños jugaban, sus madres felices hablaban entre ellas, todo estaba perfecto, tranquilo, normal…pero algo estaba fallando,

IIII
cuando Micaela llego a la puerta de la tienda, la tienda estaba cerrada. ¡Oh, exclamo la bruja,
¿Por qué me han cerrado la tienda? Se preguntó muy preocupada la bruja Micaela, ¿me abran reconocido? Debí mirarme en el río, estaré espantosa, pero dos personas me han dado los buenos días normalmente, ¡Oh, exclamo la bruja!
¿Será que esas dos personas son ciegas? Una voz femenina detrás de ella la volvió a sobresaltar.
¿Buscaba usted algo señora?
Pues, veras, señora, yo, venía, a comprar harina, necesito harina.
Yo soy la dueña de la tienda, los domingos está cerrada, por descanso laboral, no se preocupes, le venderé la harina, pero por favor la próxima vez venga entre semana.
Sí, sí, claro que sí, lo are. La bruja Micaela estaba muy contenta, le dio las gracias a la dueña de la tienda, marcho muy feliz, y desde aquel entonces Micaela iba cada dos por tres al pueblo, encontró muchas amigas, hasta hizo algún viaje que otro a la ciudad, eso sí su
escoba mágica la guardo en su viejo baúl, solo la sacaba para barrer su casa manteniéndola como los chorros del oro, Micaela disfrutaba utilizando el autobús sola o cuando iba acompañada de alguna de sus muchas amigas.
Autora Lola Barea Barrera
La bruja Micaela nos da una lección en su cuento de superación, y a continuación un buen consejo.
Es muy importante que nos queramos mucho tal como somos, ya seamos más bajo, más alto, más gordo, más, flaco, etc, respetarnos y respetar a todos los demás. Echar a un lado la pereza la timidez y nuestros temores para superarnos en la vida.

Autores: Lola Román y Lola Barea.
Work type Literary: Other
Tags antología poética, otros., fábulas, cuentos, sonetos, relatos

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Identifier 1706042517313
Entry date Jun 4, 2017, 9:33 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0

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Author. Holder Lola Barea Barrera. Date Jun 4, 2017.


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