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“Un hecho real”
Dice que existe una fuerza interior que si haces uso de ella consigue todo lo que te propongas. Lo descubrí cuando una amiga me contó su caso. Permítanme que me reserve su verdadero nombre, la conoceremos como Ronda.
Antes de descubrir su propia fuerza interior Ronda pedía perdón a cada paso (con motivos o sin motivos)
Yo sabía que Ronda no era feliz con su marido, ella no le amaba, se le notaba a mil leguas, el motivo de su desencanto era la forma de ser de él y como la trataba.
En más de una ocasión vi con mis propios ojos como la ridiculizaba cuando nos juntábamos unas cuantas parejas en su casa o en las nuestras.
Quizás por eso era que Ronda optaba por hablar poco, las amigas le ofrecimos ayuda, ella nos daba las gracias y se disculpaba por el comportamiento del marido.
Les cuento según ella me contó la última mañana que la vi.
La mañana se le presentó ajetreada, tenía más prisa que nunca, Ronda tenía que hacer algo muy importante, tan importante que aquello le cambiaría su vida para siempre.
A primera hora tenía que llevar unos importantes papeles a la gestoría donde Ronda trabajaba unas horas al día.
Esa misma mañana Ronda iba del baño a la cocina, del dormitorio al despacho, nerviosa tropezó con su marido en el pasillo. Él la buscaba para que le hiciera el nudo de la corbata.
A Ronda se le cayó los papeles por el suelo, la primera reacción de él fue llamarla torpe. ¡Qué diablo te pasa, vas ciega!
Ella se disculpó a la vez que se agachaba a recoger los papeles, los puso en el recibidor y se puso a hacerle el nudo de la corbata.
Seguido, Ronda sirvió dos tazas de café, su marido se quejó de que estaba muy fuerte, ella se volvió a disculpar. Él le dio un beso casi al vuelo y se marchó.
Ronda me llamó por teléfono, me dijo que a las doce estaría fuera de su trabajo y le gustaría que tomáramos juntas un café y tenía algo que comunicarme. Le contesté que sí, que allí estaría sin falta.
A las doce menos diez allí estaba yo puntual como un reloj.
Hacía meses que no nos veíamos, noté a Ronda cambiada a mejor, su figura era más delgada y más elegante que de costumbre.
A la vez que nos saludábamos con dos besos le dije lo bien que la veía. Nos dirigimos a la cafetería y nos sentamos en una pequeña y tranquila mesa situada al fondo.
¡Cuéntame, cuéntame que haces para estar así, estás guapísima, rejuvenecida!
Ronda me miró y me dijo, estoy enamorada.
Yo sabía perfectamente que su marido no era el afortunado, ¿quién es tu príncipe?, le pregunté.
¿Te acuerdas de Alejandro de la universidad?
¡Claro que me acuerdo de él, el guapo arquitecto!
A las tres cogemos un vuelo para Inglaterra, necesito que me lleves al aeropuerto.
Nerviosa le pregunté, ¿y cuando vuelves?
No volveré, me dijo.
Me levanté de la mesa y le dije, vallamos rápidas a ese aeropuerto.
Autor Lola Barea.
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Title Un hecho real
“Un hecho real”
Dice que existe una fuerza interior que si haces uso de ella consigue todo lo que te propongas. Lo descubrí cuando una amiga me contó su caso. Permítanme que me reserve su verdadero nombre, la conoceremos como Ronda.
Antes de descubrir su propia fuerza interior Ronda pedía perdón a cada paso (con motivos o sin motivos)
Yo sabía que Ronda no era feliz con su marido, ella no le amaba, se le notaba a mil leguas, el motivo de su desencanto era la forma de ser de él y como la trataba.
En más de una ocasión vi con mis propios ojos como la ridiculizaba cuando nos juntábamos unas cuantas parejas en su casa o en las nuestras.
Quizás por eso era que Ronda optaba por hablar poco, las amigas le ofrecimos ayuda, ella nos daba las gracias y se disculpaba por el comportamiento del marido.
Les cuento según ella me contó la última mañana que la vi.
La mañana se le presentó ajetreada, tenía más prisa que nunca, Ronda tenía que hacer algo muy importante, tan importante que aquello le cambiaría su vida para siempre.
A primera hora tenía que llevar unos importantes papeles a la gestoría donde Ronda trabajaba unas horas al día.
Esa misma mañana Ronda iba del baño a la cocina, del dormitorio al despacho, nerviosa tropezó con su marido en el pasillo. Él la buscaba para que le hiciera el nudo de la corbata.
A Ronda se le cayó los papeles por el suelo, la primera reacción de él fue llamarla torpe. ¡Qué diablo te pasa, vas ciega!
Ella se disculpó a la vez que se agachaba a recoger los papeles, los puso en el recibidor y se puso a hacerle el nudo de la corbata.
Seguido, Ronda sirvió dos tazas de café, su marido se quejó de que estaba muy fuerte, ella se volvió a disculpar. Él le dio un beso casi al vuelo y se marchó.
Ronda me llamó por teléfono, me dijo que a las doce estaría fuera de su trabajo y le gustaría que tomáramos juntas un café y tenía algo que comunicarme. Le contesté que sí, que allí estaría sin falta.
A las doce menos diez allí estaba yo puntual como un reloj.
Hacía meses que no nos veíamos, noté a Ronda cambiada a mejor, su figura era más delgada y más elegante que de costumbre.
A la vez que nos saludábamos con dos besos le dije lo bien que la veía. Nos dirigimos a la cafetería y nos sentamos en una pequeña y tranquila mesa situada al fondo.
¡Cuéntame, cuéntame que haces para estar así, estás guapísima, rejuvenecida!
Ronda me miró y me dijo, estoy enamorada.
Yo sabía perfectamente que su marido no era el afortunado, ¿quién es tu príncipe?, le pregunté.
¿Te acuerdas de Alejandro de la universidad?
¡Claro que me acuerdo de él, el guapo arquitecto!
A las tres cogemos un vuelo para Inglaterra, necesito que me lleves al aeropuerto.
Nerviosa le pregunté, ¿y cuando vuelves?
No volveré, me dijo.
Me levanté de la mesa y le dije, vallamos rápidas a ese aeropuerto.
Autor Lola Barea.
Work type Literary: Other
Tags antología poética, relatos, sonetos, cuentos, otros., fábulas
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1705162349996
Entry date May 16, 2017, 7:36 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date May 16, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1705162349996-un-hecho-real