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“El frutero en la mesa”
Antes de llevar el frutero a la mesa del comedor, la señora Eulalia, iba clasificando las mejores frutas, apartó los limones, las naranjas y los pomelos, el resto de las frutas con delicadeza las fue ordenando, para presentarlas bellas y apetecibles. Las fresas y frambuesas rojas, a la derecha, los plátanos y los melocotones amarillos a la izquierda, los higos verdes y negros en el centro, las guindas purpuras, un puñado de ellas en cada esquina de los asas del frutero, las uvas negras y las que estaban doradas por el sol, las fue poniendo sobre los bordes, así hasta conseguir un frutero repleto de dulzura, que entraban solas por los ojos y por la boca. Pero toda la familia se atiborró de la rica y abundante comida. Se llenaron tanto las panzas que cuando llego la hora del postre, ni uno de ellos miró el bello y dulce frutero, ya no le cabían ni una sola uva, en sus barrigas.
Se fueron a dormir después de tan inmenso atracón, con las consecuencia que todos despertaron a media noche, con dolor de tripa, vomitando y con cagaleta, la señora Eulalia, se encontraba perfectamente bien, ella solo había cenado su rica sopa, de pollo y verduras, unas frutas y un vaso de leche. Dejó pasar un buen rato antes de dormirse, disfrutó leyendo un libro, que le habían regalado por sus sesenta y siete cumpleaños.
La señora Eulalia, cuando vio a todos, entrando y saliendo del cuarto de baño, llamó inmediatamente a su médico de familia, para que visitara a toda la suya, el doctor llego muy rápido, vivía a solo dos manzanas de la casa de Eulalia, el doctor Fermín reviso a todos los miembro de la familia, después de tranquilizar a la preocupada Eulalia, les receto a todos tres día de ayuno, prohibido tomar sólidos, pero podían beber, líquidos abundante, la señora Eulalia preparó con los limones, naranjas y pomelos un barril de refrescante zumo, para que todos los afectados estuvieran yendo y viniendo todo el día, al barril de las vitaminas liquidas.
La señora Eulalia viendo que no tenía que hacer ni servir comidas, aprovecho para quedar con sus amigas, que hacía tiempo que no las veía, fueron a desayunar todas juntas, después pasearon por la arena, y disfrutaron de un placentero baño en la playa, eso sí, la señora Eulalia muy precavida se llevó su sombrero, y un cestito repleto de frutas variadas para darse un banquete con todas sus amigas.
Autor: Lola Barea.
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Title El frutero en la mesa" Relato.
“El frutero en la mesa”
Antes de llevar el frutero a la mesa del comedor, la señora Eulalia, iba clasificando las mejores frutas, apartó los limones, las naranjas y los pomelos, el resto de las frutas con delicadeza las fue ordenando, para presentarlas bellas y apetecibles. Las fresas y frambuesas rojas, a la derecha, los plátanos y los melocotones amarillos a la izquierda, los higos verdes y negros en el centro, las guindas purpuras, un puñado de ellas en cada esquina de los asas del frutero, las uvas negras y las que estaban doradas por el sol, las fue poniendo sobre los bordes, así hasta conseguir un frutero repleto de dulzura, que entraban solas por los ojos y por la boca. Pero toda la familia se atiborró de la rica y abundante comida. Se llenaron tanto las panzas que cuando llego la hora del postre, ni uno de ellos miró el bello y dulce frutero, ya no le cabían ni una sola uva, en sus barrigas.
Se fueron a dormir después de tan inmenso atracón, con las consecuencia que todos despertaron a media noche, con dolor de tripa, vomitando y con cagaleta, la señora Eulalia, se encontraba perfectamente bien, ella solo había cenado su rica sopa, de pollo y verduras, unas frutas y un vaso de leche. Dejó pasar un buen rato antes de dormirse, disfrutó leyendo un libro, que le habían regalado por sus sesenta y siete cumpleaños.
La señora Eulalia, cuando vio a todos, entrando y saliendo del cuarto de baño, llamó inmediatamente a su médico de familia, para que visitara a toda la suya, el doctor llego muy rápido, vivía a solo dos manzanas de la casa de Eulalia, el doctor Fermín reviso a todos los miembro de la familia, después de tranquilizar a la preocupada Eulalia, les receto a todos tres día de ayuno, prohibido tomar sólidos, pero podían beber, líquidos abundante, la señora Eulalia preparó con los limones, naranjas y pomelos un barril de refrescante zumo, para que todos los afectados estuvieran yendo y viniendo todo el día, al barril de las vitaminas liquidas.
La señora Eulalia viendo que no tenía que hacer ni servir comidas, aprovecho para quedar con sus amigas, que hacía tiempo que no las veía, fueron a desayunar todas juntas, después pasearon por la arena, y disfrutaron de un placentero baño en la playa, eso sí, la señora Eulalia muy precavida se llevó su sombrero, y un cestito repleto de frutas variadas para darse un banquete con todas sus amigas.
Autor: Lola Barea.
Work type Literary: Other
Tags relatos, sonetos, antología poética, otros., cuentos, fábulas
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1705062256400
Entry date May 6, 2017, 5:04 PM UTC
License Creative Commons Attribution 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Lola Barea Barrera. Date May 6, 2017.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1705062256400-el-frutero-en-la-mesa-relato-