-¿Me odias?
Una risa irónica escapó de mis labios.
-No te imaginas cuanto deseo hacerlo.- Respondí mirándolo directamente a los ojos.
Él se quedó en silencio procesando mis palabras.
-¿Quieres saber que es lo único que odio?.- Dije mientras sentía como se formaba un nudo en mi garganta.
-¿Qué?
-Odio amarte.