Capítulo 3

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Ya en la mansión, comenzó a copiar los apuntes en la mesa principal mientras que Luke, Zack y Seth miraban televisión, Erick dormía sobre un sillón, Nathan y Alex tomaban el té y finalmente estaba Edgar, quien estaba haciendo limpieza en la cocina.
Todo estaba en perfecta armonía hasta que Samantha terminó de copiar los apuntes con rapidez y se puso de pie, caminando hacia la cocina.
- Edgar, saldré a llevarle unos apuntes a una compañera, ya vuelvo. – Avisó la jovencita de quince años, mientras se encaminaba hacia la puerta, llevando los apuntes en la mano, abrazada a ellos.
No le dio tiempo a nada a su hermano mayor y simplemente se encaminó hacia la puerta. La dirección en donde vivía Anabella la había conseguido luego de obtener los apuntes, al haber recurrido al registro de los alumnos, en la dirección del colegio.
Anabella vivía considerablemente lejos pero no importaba, la muchacha no iría a pie de todas formas. Se subió en la limusina y se puso en camino hacia la casa de la rubia.
En el viaje, se puso a revisar si tenía todo para entregárselo, dándose cuenta ya tarde de que le faltaban unas dos hojas. Se maldijo a sí misma por ser tan torpe, seguro las había dejado en la mesa y ahora corrían el riesgo de ser tiradas a la basura por alguno de sus hermanos.
Al llegar a la casa de Anabella, la pelimorada pudo notar que vivía en una mansión enorme, tan grande como la de ella. Se bajó de la limusina y caminó hacia la puerta de entrada, tocó la puerta y ésta se abrió sola, soltando un molesto chirrido típico en puertas viejas.
- Con permiso… - Susurró Samantha, entrando dentro de forma lenta y un tanto insegura. ¿Y si s equivocaba de casa? ¡Qué vergüenza!
Al entrar, lo primer que vio fue un espejo roto, los trozos estaban esparcidos en el suelo. Caminó muy lentamente hacia el espejo y tomó una de sus piezas rotas, cortándose accidentalmente en el dedo. Se quejó y rápidamente sintió el olor de su propia sangre, suspiró y apretó su dedo levemente para comprobar si la herida era profunda y sí, lo era un poco. Tan ocupada estaba que no notó que detrás de ella estaba un joven de cabello negro y ojos grises, observándola con una ligera sonrisa.
- ¿Quién eres y qué haces aquí? –Preguntó el chico, convirtiendo su sonrisa en una expresión seria.
- ¡Ah! Me llamó Samantha Baskerville y vine a devolver unos apuntes. –Dijo mostrándole los apuntes al joven, quien sonrió y frunció el ceño al escuchar su apellido. - ¿Su-Sucede algo? – Tartamudeó la muchacha, el pelinegro la ponía nerviosa.
- Tu sangre huele delicioso. – Dijo directo y sincero, aspirando el aire muy lentamente para que llenara todos sus pulmones.
- ¿Eh? –Samantha no estaba entendiendo, simplemente comenzó a retroceder hasta que chocó contra una mesa grande y redonda.
- Quiero un poco. – Murmuró el pelinegro, acercándose con impresionante velocidad a la muchacha y tomando la mano en donde tenía el dedo lastimado. – ¿Cómo será la sangre de la más pequeña de los Baskerville, me pregunto? Ahora lo voy a averiguar. – Y succionó su dedo cortado hasta que la sangre dejó de salir.
Samantha estaba en shock, no podía creer lo que estaba pasando, vaya que tenía mala suerte.
- ¡Déjame! – Intentó empujarlo pero él se metió entre sus piernas y la alzó sobre la mesa, haciendo que la chica se sentara en la misma para luego dirigirse al cuello de la pelimorada y morderlo con delicadeza, succionando la sangre de forma lenta pero segura.
La muchacha gritó, alertando a Anabella, quien se encontraba en su cuarto. Reconoció enseguida el grito y bajó corriendo, encontrándose con su hermano, quien sostenía a una ya inconsciente Samantha.
- ¿¡Pero qué haces, Sebastián!? ¡¡Ella es amiga mía!! – Gritó molesta la rubia, acercándose a su hermano quien sólo miraba a Samantha mientras lo único que tenía en la mente era el sabor de su sangre.
- Llevémosla a mi cuarto, vamos. – Ordenó Anabella y así, la llevaron al dormitorio de la joven.
Sebastián no podía sacarse de la cabeza el sabor de la sangre de Samantha, ese delicioso sabor.

Narrative, Essay
novela
vampiros

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Micaela Clemente
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Title Capítulo 3
Ya en la mansión, comenzó a copiar los apuntes en la mesa principal mientras que Luke, Zack y Seth miraban televisión, Erick dormía sobre un sillón, Nathan y Alex tomaban el té y finalmente estaba Edgar, quien estaba haciendo limpieza en la cocina.
Todo estaba en perfecta armonía hasta que Samantha terminó de copiar los apuntes con rapidez y se puso de pie, caminando hacia la cocina.
- Edgar, saldré a llevarle unos apuntes a una compañera, ya vuelvo. – Avisó la jovencita de quince años, mientras se encaminaba hacia la puerta, llevando los apuntes en la mano, abrazada a ellos.
No le dio tiempo a nada a su hermano mayor y simplemente se encaminó hacia la puerta. La dirección en donde vivía Anabella la había conseguido luego de obtener los apuntes, al haber recurrido al registro de los alumnos, en la dirección del colegio.
Anabella vivía considerablemente lejos pero no importaba, la muchacha no iría a pie de todas formas. Se subió en la limusina y se puso en camino hacia la casa de la rubia.
En el viaje, se puso a revisar si tenía todo para entregárselo, dándose cuenta ya tarde de que le faltaban unas dos hojas. Se maldijo a sí misma por ser tan torpe, seguro las había dejado en la mesa y ahora corrían el riesgo de ser tiradas a la basura por alguno de sus hermanos.
Al llegar a la casa de Anabella, la pelimorada pudo notar que vivía en una mansión enorme, tan grande como la de ella. Se bajó de la limusina y caminó hacia la puerta de entrada, tocó la puerta y ésta se abrió sola, soltando un molesto chirrido típico en puertas viejas.
- Con permiso… - Susurró Samantha, entrando dentro de forma lenta y un tanto insegura. ¿Y si s equivocaba de casa? ¡Qué vergüenza!
Al entrar, lo primer que vio fue un espejo roto, los trozos estaban esparcidos en el suelo. Caminó muy lentamente hacia el espejo y tomó una de sus piezas rotas, cortándose accidentalmente en el dedo. Se quejó y rápidamente sintió el olor de su propia sangre, suspiró y apretó su dedo levemente para comprobar si la herida era profunda y sí, lo era un poco. Tan ocupada estaba que no notó que detrás de ella estaba un joven de cabello negro y ojos grises, observándola con una ligera sonrisa.
- ¿Quién eres y qué haces aquí? –Preguntó el chico, convirtiendo su sonrisa en una expresión seria.
- ¡Ah! Me llamó Samantha Baskerville y vine a devolver unos apuntes. –Dijo mostrándole los apuntes al joven, quien sonrió y frunció el ceño al escuchar su apellido. - ¿Su-Sucede algo? – Tartamudeó la muchacha, el pelinegro la ponía nerviosa.
- Tu sangre huele delicioso. – Dijo directo y sincero, aspirando el aire muy lentamente para que llenara todos sus pulmones.
- ¿Eh? –Samantha no estaba entendiendo, simplemente comenzó a retroceder hasta que chocó contra una mesa grande y redonda.
- Quiero un poco. – Murmuró el pelinegro, acercándose con impresionante velocidad a la muchacha y tomando la mano en donde tenía el dedo lastimado. – ¿Cómo será la sangre de la más pequeña de los Baskerville, me pregunto? Ahora lo voy a averiguar. – Y succionó su dedo cortado hasta que la sangre dejó de salir.
Samantha estaba en shock, no podía creer lo que estaba pasando, vaya que tenía mala suerte.
- ¡Déjame! – Intentó empujarlo pero él se metió entre sus piernas y la alzó sobre la mesa, haciendo que la chica se sentara en la misma para luego dirigirse al cuello de la pelimorada y morderlo con delicadeza, succionando la sangre de forma lenta pero segura.
La muchacha gritó, alertando a Anabella, quien se encontraba en su cuarto. Reconoció enseguida el grito y bajó corriendo, encontrándose con su hermano, quien sostenía a una ya inconsciente Samantha.
- ¿¡Pero qué haces, Sebastián!? ¡¡Ella es amiga mía!! – Gritó molesta la rubia, acercándose a su hermano quien sólo miraba a Samantha mientras lo único que tenía en la mente era el sabor de su sangre.
- Llevémosla a mi cuarto, vamos. – Ordenó Anabella y así, la llevaron al dormitorio de la joven.
Sebastián no podía sacarse de la cabeza el sabor de la sangre de Samantha, ese delicioso sabor.
Work type Narrative, Essay
Tags novela, vampiros

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Identifier 1702160759383
Entry date Feb 16, 2017, 11:43 PM UTC
License Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0

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Author. Holder Micaela Clemente. Date Feb 16, 2017.


Information available at https://www.safecreative.org/work/1702160759383-capitulo-3
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