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PARTE 1 DE LA NOVEDA "LA SELVA" - aka LA MONTAÑA DEL PODER-
La selva centroamericana esconde muchas ciudades perdidas, olvidadas. Muchas historias de hombres libres, y de otros esclavizados, de brujos y de conquistadores, de luz y de sombra, también de exploradores que cruzaron sus caminos con lo desconocido. Antonio fue uno de esos brujos que le dicen, allá en la selva lacandona, hacia el sur de México, norte de Guatemala, durante la última década del siglo XX. Y yo tuve la suerte de cruzarme con él.
Me prometí que antes de que se apaguen mis ojos, dejaría sus memorias por escrito -. Lo que hizo ese hombre libre, no tiene nombre, fue inaudito, una cosa increíble, … y sin embargo allí estaba. Reconozco que él mismo me pediría que no escribiese de nadie, nada, nunca. Y sin embargo aquí está.
Todo es tan relativo en la selva. Ciento veinte kilómetros de distancia en automóvil, se transforman en cuatro, cinco horas de recorrido por un camino angosto, curva y contra curva permanente, sin poder acelerar jamás, siempre a los mismos veinte treinta por hora.
Atravesar por las nubes de las sierras del sur mexicano (literalmente atravesar las nubes subiendo la cuesta), para luego devenir en un tira y afloje de pueblos y más pueblos de sus serranías, incluyendo la cascada de los siete colores, también algunos piquetes indígenas, y otro militar, solía ser más apacible. Ya no desde que el EZLN asomó su proclama allá por 1994, un tiempo antes de que yo llegase a estas tierras.
Apacible no significa más que eso. Una apariencia. La selva misma es un ocultamiento de apariencias y toda su peligrosidad de naturaleza feroz vive dentro de ella. Apacible eran los indígenas porque los mataban de hambre y los dejaban morir sin atención médica. Alguien muerto no genera problemas. Así que a los efectos del término ‘apacible’, desde esos días, me receto máxima atención y pronta corrida veloz.
Mi motivo de viaje por esas tierras era conocer todo el recorrido de ruinas mayas, un interés ‘lingüístico’ tal vez, de leer sus glifos en su arquitectura, o tal vez ‘cartográfico’. Fue así como después de varios sitios arqueológicos, terminé visitando Bonampak, una ciudad perdida maya que había ‘re-aparecido’ a mediados de la década de 1940. Y en Bonampak nos encontramos con Antonio, el brujo maya.
Fue así también como aprendí a descubrir ciudades secretas, ocultas, en mi propia selva.
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Title LA SELVA -aka LA MONTAÑA DEL PODER-
PARTE 1 DE LA NOVEDA "LA SELVA" - aka LA MONTAÑA DEL PODER-
La selva centroamericana esconde muchas ciudades perdidas, olvidadas. Muchas historias de hombres libres, y de otros esclavizados, de brujos y de conquistadores, de luz y de sombra, también de exploradores que cruzaron sus caminos con lo desconocido. Antonio fue uno de esos brujos que le dicen, allá en la selva lacandona, hacia el sur de México, norte de Guatemala, durante la última década del siglo XX. Y yo tuve la suerte de cruzarme con él.
Me prometí que antes de que se apaguen mis ojos, dejaría sus memorias por escrito -. Lo que hizo ese hombre libre, no tiene nombre, fue inaudito, una cosa increíble, … y sin embargo allí estaba. Reconozco que él mismo me pediría que no escribiese de nadie, nada, nunca. Y sin embargo aquí está.
Todo es tan relativo en la selva. Ciento veinte kilómetros de distancia en automóvil, se transforman en cuatro, cinco horas de recorrido por un camino angosto, curva y contra curva permanente, sin poder acelerar jamás, siempre a los mismos veinte treinta por hora.
Atravesar por las nubes de las sierras del sur mexicano (literalmente atravesar las nubes subiendo la cuesta), para luego devenir en un tira y afloje de pueblos y más pueblos de sus serranías, incluyendo la cascada de los siete colores, también algunos piquetes indígenas, y otro militar, solía ser más apacible. Ya no desde que el EZLN asomó su proclama allá por 1994, un tiempo antes de que yo llegase a estas tierras.
Apacible no significa más que eso. Una apariencia. La selva misma es un ocultamiento de apariencias y toda su peligrosidad de naturaleza feroz vive dentro de ella. Apacible eran los indígenas porque los mataban de hambre y los dejaban morir sin atención médica. Alguien muerto no genera problemas. Así que a los efectos del término ‘apacible’, desde esos días, me receto máxima atención y pronta corrida veloz.
Mi motivo de viaje por esas tierras era conocer todo el recorrido de ruinas mayas, un interés ‘lingüístico’ tal vez, de leer sus glifos en su arquitectura, o tal vez ‘cartográfico’. Fue así como después de varios sitios arqueológicos, terminé visitando Bonampak, una ciudad perdida maya que había ‘re-aparecido’ a mediados de la década de 1940. Y en Bonampak nos encontramos con Antonio, el brujo maya.
Fue así también como aprendí a descubrir ciudades secretas, ocultas, en mi propia selva.
Work type Narrative, Essay
Tags relatos cortos, enlazadora de mundos, martin d cernadas
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1612180138993
Entry date Dec 18, 2016, 3:05 AM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Martin D Cernadas. Date Dec 18, 2016.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1612180138993-la-selva-aka-la-montana-del-poder-