Tu boca nace en cada nueva rosa roja derramando rubíes en el trapecio de mi ser henchido corazón que palpita este quererte hombre que en tus manos traes el amanecer Tú y yo renacemos floreciendo en la poesía cultivando el sentir en flores transoceánicas a veces son gaviotas volando cielos grises que a pluma y sangre van dejando cicatrices Cuando me escuchas sereno y tan atento te regalo en mi voz el vuelo de los pájaros también la estrella azul de la mañana y mi alegría que rutila en el topacio