El viento sopla en el cerro colándose en los espinos y silba una melodía que en mi corazón estriba Cierro los ojos rendida entre las piedras dormidas y veo tus ojos de sombra que se acoplan a los míos Ya no me bastan las manos para aferrar tu recuerdo y aquellos tiempos preciosos de un pasado que no duerme La savia de tu hermosura era lumbre entre mis venas cimbraba mi piel al tacto de tus manos como fuegos La luna alumbra a los grillos y se hace espejo en mi llanto ¿por qué he de quererte tanto