Te enamoraste de ella en silencio. Sin darte cuenta. Te enamoraste de ella mientras vivíamos nuestra vida juntos, mientras nuestra familia crecía.
Al principio no me di cuenta. Estabas más feliz y yo más contenta por ello. El trabajo ya no agobiaba tanto y llegabas a casa relajado y con ganas de jugar con nosotras. Tus caricias se volvieron más insistentes. Recobramos la pasión perdida entre las sábanas. Reíamos y hablábamos más.
Hasta que un día