Lola estaba sentada a las dos de la madrugada delante de su ordenador. Sus hijos y su marido dormían a pierna suelta. Y ella sin poder conciliar el sueño una noche más, se dedicó a leer las historias de miedo que tanto le gustaban.
De pronto se fijó en una página que se llamaba “Leyendas cibernéticas”. Entró en una página adornada solo con los colores negro y rojo. Las letras blancas destellaban sobre la pantalla. Entró en la primera que había y empezó a leer. No