Zabrina cosió la abertura entre mundos con puntadas de sueños rosados. Utilizó punto cruz para asegurarse que aquella puerta no volviera a abrirse. Bordó su nombre con azuladas pesadillas y sonrió satisfecha ante su propia obra de arte. Se pinchó el dedo meñique con la enorme aguja de bronce y anudó los extremos con gotas […]