About the work
Sutilmente advertía con sus aullidos sonantes la presencia de algún extraño, Fran sospechando que se trataba del de los pies descalzos, salió como un proyectil hacia él, después de un sinfín de explicaciones, aquel se hizo entender, simplemente lo que quería es que le consiguiese los papeles en regla para que la perrita pudiera viajar, llevando a Constanza a presencia del veterinario o no, como fuera le daba igual al cocinero, pero que le buscase el pasaporte para que el animalito no tuviera ninguna contrariedad a la hora de viajar, al igual que el tema de las vacunaciones y si era necesario algún microchip que la identificase, en fin, un historial sanitario, o se tendría que ir a la embajada o al consulado para que lo asesorasen, cuando el cocinero le dijo a John que no reparara en gastos, aquel olió a negocio a la vista, lo que aquel no pudiera conseguir por unos dólares, no lo conseguiría embajador ninguno…
Barruntaba el cocinero que tendría que necesitar una tramitación extra, por lo que sería conveniente de preverlo con tiempo suficiente para evitar inconvenientes de última hora, pues las verdaderas dificultades empezarían al tocar suelo Europeo, pues los controles sobre las mascotas eran más severas…
En los camarotes de los tres amigos que pidieron la cuenta, había comenzado el ajetreo de llenar las maletas, e ir embalando todo lo que se iban a llevar, estos estaban contando que el próximo martes abandonarían el buque, pues la decisión tomada por ellos era irrevocable, de la única manera que habría una marcha atrás de la partida, sería que el caudillo desistiera en las órdenes dictatoriales dadas por él, sobre el desembarco de la perrita, que aquella ejecución que-
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Title Página - 159 - Constanza "La Perrita Navegante"
Sutilmente advertía con sus aullidos sonantes la presencia de algún extraño, Fran sospechando que se trataba del de los pies descalzos, salió como un proyectil hacia él, después de un sinfín de explicaciones, aquel se hizo entender, simplemente lo que quería es que le consiguiese los papeles en regla para que la perrita pudiera viajar, llevando a Constanza a presencia del veterinario o no, como fuera le daba igual al cocinero, pero que le buscase el pasaporte para que el animalito no tuviera ninguna contrariedad a la hora de viajar, al igual que el tema de las vacunaciones y si era necesario algún microchip que la identificase, en fin, un historial sanitario, o se tendría que ir a la embajada o al consulado para que lo asesorasen, cuando el cocinero le dijo a John que no reparara en gastos, aquel olió a negocio a la vista, lo que aquel no pudiera conseguir por unos dólares, no lo conseguiría embajador ninguno…
Barruntaba el cocinero que tendría que necesitar una tramitación extra, por lo que sería conveniente de preverlo con tiempo suficiente para evitar inconvenientes de última hora, pues las verdaderas dificultades empezarían al tocar suelo Europeo, pues los controles sobre las mascotas eran más severas…
En los camarotes de los tres amigos que pidieron la cuenta, había comenzado el ajetreo de llenar las maletas, e ir embalando todo lo que se iban a llevar, estos estaban contando que el próximo martes abandonarían el buque, pues la decisión tomada por ellos era irrevocable, de la única manera que habría una marcha atrás de la partida, sería que el caudillo desistiera en las órdenes dictatoriales dadas por él, sobre el desembarco de la perrita, que aquella ejecución que-
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509095129713
Entry date Sep 9, 2015, 3:57 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 9, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509095129713-pagina-159-constanza-la-perrita-navegante-