About the work
A la hora del café de las tres de la tarde, con el sopor del día como penitencia, como por arte de magia (pues interrogados los dos marineros de guardia, ambos dijeron no haber visto nada) apareció a bordo una de las tripulaciones de uno de los burdeles navegantes que pululaban por la bahía, aquellas tripulaciones de los cayucos que proliferaban por todo el fondeadero…
Al momento desaparecían por las distintas cabinas, pero una de ellas, en busca de un nuevo parroquiano, viendo la puerta de uno de los camarotes abierta, se metió como Juan por su casa, la moza entró en la misma boca del lobo, nunca mejor dicho, pues el chillido que salió por aquella puerta se escucharía en la proa del barco, el capitán irascible desde el quicio de su cabina daba tremendo vozarrón…
Uno de los marineros de guardia subió echando el bofe,
¡Pero como ha subido esta mujer a bordo!
Dijo el capitán montando en una fuerte embestida de cólera…
El marinero Antón Prieto, sin saber que replicar, trató de argumentar algo:
-Créame que lo siento en el alma –
-¡Pero no sé por dónde subió!
-¡A otro perro con ese hueso!
El capitán se subía por los mamparos…
¡Écheme fuera a esta chica! Bramaba el “Viejo” haciendo aspavientos con sus manos señalándole a la muchacha por donde tenía que irse…
Aquella los miraba con los ojos desorbitados, se les salían estos de las órbitas…
El capitán se dirigió en un inglés casi perfecto a la morena:
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Title Página - 136 - Constanza "La Perrita Navegante"
A la hora del café de las tres de la tarde, con el sopor del día como penitencia, como por arte de magia (pues interrogados los dos marineros de guardia, ambos dijeron no haber visto nada) apareció a bordo una de las tripulaciones de uno de los burdeles navegantes que pululaban por la bahía, aquellas tripulaciones de los cayucos que proliferaban por todo el fondeadero…
Al momento desaparecían por las distintas cabinas, pero una de ellas, en busca de un nuevo parroquiano, viendo la puerta de uno de los camarotes abierta, se metió como Juan por su casa, la moza entró en la misma boca del lobo, nunca mejor dicho, pues el chillido que salió por aquella puerta se escucharía en la proa del barco, el capitán irascible desde el quicio de su cabina daba tremendo vozarrón…
Uno de los marineros de guardia subió echando el bofe,
¡Pero como ha subido esta mujer a bordo!
Dijo el capitán montando en una fuerte embestida de cólera…
El marinero Antón Prieto, sin saber que replicar, trató de argumentar algo:
-Créame que lo siento en el alma –
-¡Pero no sé por dónde subió!
-¡A otro perro con ese hueso!
El capitán se subía por los mamparos…
¡Écheme fuera a esta chica! Bramaba el “Viejo” haciendo aspavientos con sus manos señalándole a la muchacha por donde tenía que irse…
Aquella los miraba con los ojos desorbitados, se les salían estos de las órbitas…
El capitán se dirigió en un inglés casi perfecto a la morena:
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509085123110
Entry date Sep 8, 2015, 6:18 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 8, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509085123110-pagina-136-constanza-la-perrita-navegante-