About the work
Pasada la medianoche se despertó el cocinero con escalofríos, recordó que aquel día no se había tomado la quinina para prevenir la malaria, por aquellos lares era obligatorio de tomar dichas pastillas, con la luz apagada para no despertar a la perrita, palpó por encima de la mesa de noche hasta dar con ellas, se tragó aquella pastilla, más amarga que la hiel y trató de dormir otro rato, esperando que al día siguiente siguiera el temporal para pasar otra singladura al pairo capeando el mal tiempo antes de poner el rumbo de nuevo a Lagos…
El viento en la madrugada era a rachas, por momentos arreciaba con mucha virulencia, como a ratos parecía que se calmaba el vendaval…
A la mañana siguiente sin embargo, como por arte de magia, el ventarrón había amainado bastante, tanto que el barco navegaba en rumbo de destino a toda máquina, parecía que el capitán quería recuperar parte del tiempo perdido…
De nuevo mientras se estaba aseando lo embargó una gran pena, aquellas dudas le volvían a molestar su mollera, por momentos pensaba subir a la cabina del capitán y pedirle perdón por haber traído la perrita sin permiso de él, se llenaba del valor preciso, aunque se tuviera que rebajar no le importaba, cualquier cosa para que la “cachorrita” se quedara a bordo, pero al instante le venía la cordura, la realidad de las cosas, aquello sería sermón perdido, aquel no se iba a bajar del burro, la tirria que el chofer principal de la nave le tenía, no se iba a olvidar de la noche a la mañana…
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Title Página - 66 - Constanza "La Perrita Navegante"
Pasada la medianoche se despertó el cocinero con escalofríos, recordó que aquel día no se había tomado la quinina para prevenir la malaria, por aquellos lares era obligatorio de tomar dichas pastillas, con la luz apagada para no despertar a la perrita, palpó por encima de la mesa de noche hasta dar con ellas, se tragó aquella pastilla, más amarga que la hiel y trató de dormir otro rato, esperando que al día siguiente siguiera el temporal para pasar otra singladura al pairo capeando el mal tiempo antes de poner el rumbo de nuevo a Lagos…
El viento en la madrugada era a rachas, por momentos arreciaba con mucha virulencia, como a ratos parecía que se calmaba el vendaval…
A la mañana siguiente sin embargo, como por arte de magia, el ventarrón había amainado bastante, tanto que el barco navegaba en rumbo de destino a toda máquina, parecía que el capitán quería recuperar parte del tiempo perdido…
De nuevo mientras se estaba aseando lo embargó una gran pena, aquellas dudas le volvían a molestar su mollera, por momentos pensaba subir a la cabina del capitán y pedirle perdón por haber traído la perrita sin permiso de él, se llenaba del valor preciso, aunque se tuviera que rebajar no le importaba, cualquier cosa para que la “cachorrita” se quedara a bordo, pero al instante le venía la cordura, la realidad de las cosas, aquello sería sermón perdido, aquel no se iba a bajar del burro, la tirria que el chofer principal de la nave le tenía, no se iba a olvidar de la noche a la mañana…
Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509075113480
Entry date Sep 7, 2015, 3:23 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 7, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509075113480-pagina-66-constanza-la-perrita-navegante-