About the work
faltaba para que la perrita fuera definitivamente un miembro más de la tripulación…
Se quitó los zapatos y entró en su cabina sin encender la luz, con mucho sigilo para que la “cachorrita” no se espabilase, esta ni siquiera se enteró de la llegada de su aliado, el cocinero se fue directo al sobre, aquella noche ni siquiera le importó haber perdido un dinero en el juego de cartas, el optimismo lo acompañaba, trató de mandarle a su magín todos los acontecimientos positivos de aquel día, soñando que todo iba a salir bien…
Aquella madrugada empezaron a sufrir los primeros síntomas de lo que sería un gran temporal…
Antes de amanecer el día estaba gran parte de la tripu- lación en ambos comedores, las cabezadas que el barco estaba dando impresionaban al más experto de los marine-ros…
Habiendo dejado por la popa el archipiélago de Cabo Verde, a la incorporación al trabajo del personal de fonda, el barco estaba inmerso en un espacio borrascoso, el viento desenfrenado de procedencia sur, cercano a los 100 Km/h.
El ventarrón hacía que las olas entrasen por la proa y se esparciera por todo el barco, éste completamente frenado, dando la sensación de ir hacia atrás impulsados por las ráfagas de viento huracanado y unas ondas montañosas…
El capitán con mucho criterio, (éste era un verdadero lobo de mar, conocedor de su profesión, lo cual le otorgaba el apelativo de gran náutico, “pues lo cortés no quita lo valiente”) puso el barco rumbo hacia lo más próximo que pudo de la costa africana, con las máquinas moderadas del todo, empezó a capear aquella tempestad que por momentos parecía que se iba a tragar el barco…
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Title Página - 63 - Constanza "La Perrita Navegante"
faltaba para que la perrita fuera definitivamente un miembro más de la tripulación…
Se quitó los zapatos y entró en su cabina sin encender la luz, con mucho sigilo para que la “cachorrita” no se espabilase, esta ni siquiera se enteró de la llegada de su aliado, el cocinero se fue directo al sobre, aquella noche ni siquiera le importó haber perdido un dinero en el juego de cartas, el optimismo lo acompañaba, trató de mandarle a su magín todos los acontecimientos positivos de aquel día, soñando que todo iba a salir bien…
Aquella madrugada empezaron a sufrir los primeros síntomas de lo que sería un gran temporal…
Antes de amanecer el día estaba gran parte de la tripu- lación en ambos comedores, las cabezadas que el barco estaba dando impresionaban al más experto de los marine-ros…
Habiendo dejado por la popa el archipiélago de Cabo Verde, a la incorporación al trabajo del personal de fonda, el barco estaba inmerso en un espacio borrascoso, el viento desenfrenado de procedencia sur, cercano a los 100 Km/h.
El ventarrón hacía que las olas entrasen por la proa y se esparciera por todo el barco, éste completamente frenado, dando la sensación de ir hacia atrás impulsados por las ráfagas de viento huracanado y unas ondas montañosas…
El capitán con mucho criterio, (éste era un verdadero lobo de mar, conocedor de su profesión, lo cual le otorgaba el apelativo de gran náutico, “pues lo cortés no quita lo valiente”) puso el barco rumbo hacia lo más próximo que pudo de la costa africana, con las máquinas moderadas del todo, empezó a capear aquella tempestad que por momentos parecía que se iba a tragar el barco…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509075112636
Entry date Sep 7, 2015, 1:07 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 7, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509075112636-pagina-63-constanza-la-perrita-navegante-