About the work
Él quería seguir con aquello que se había propuesto de enseñarle a la perrita aquellas asignaturas, pero al mismo tiempo se le venía el cielo encima, la gran duda acudía una y otra vez a su mollera, hurgaba en sus sesos para intranqui- lizarlo, el gran temor que llegase el día que la tuviese que poner en el muelle a su suerte.
Por primera vez la sacaba a pasear en horas de trabajo, a excepción del día que la tubo que esconder en el pañol entando el barco en la rada de Las Palmas, al colocarle el collar de esparto, esperando que muy pronto el mismo pudiera sustituírselo por uno más apropiado que aquel portador de pulgas que tenía, al igual que la improvisada correa, caminar algo sin tener que jalar de ella, esta no iba como que muy contenta, pero por salir a pasear, ella era capaz de dejarse poner encima cualquier cosa, como que no se hacía a estar atada, Fran la liberó de aquel martirio, aunque después de lo sucedido con el Isidoro, no se despistaba con ella, a todo momento la tenía controlada desde la cocina, teniendo la precaución de cerrar algunas puertas para que no se saliese del entorno vigilado y no se fuese a ningún otro compartimiento, pues la perrita tenía algunos enemigos que no dudarían en hacerla desaparecer, con el capitán como el principal sospechoso, aunque el cocinero, en honor a la verdad, no lo veía a este capaz de que fuera a tirarla por la borda al pañol grande…
Las dos señoras a bordo en su paseo matutino por las cubiertas del barco, (de alguna manera no hay que caer en el sedentarismo, más en las travesías tan largas para mantener la forma hay que moverse bastante, la quietud no es saludable) divisaron a la perrita y se dirigieron hacia ella,
---------------------------------- 55 --------------------------------------
Print work information
Work information
Title Página - 55 - Constanza "La Perrita Navegante"
Él quería seguir con aquello que se había propuesto de enseñarle a la perrita aquellas asignaturas, pero al mismo tiempo se le venía el cielo encima, la gran duda acudía una y otra vez a su mollera, hurgaba en sus sesos para intranqui- lizarlo, el gran temor que llegase el día que la tuviese que poner en el muelle a su suerte.
Por primera vez la sacaba a pasear en horas de trabajo, a excepción del día que la tubo que esconder en el pañol entando el barco en la rada de Las Palmas, al colocarle el collar de esparto, esperando que muy pronto el mismo pudiera sustituírselo por uno más apropiado que aquel portador de pulgas que tenía, al igual que la improvisada correa, caminar algo sin tener que jalar de ella, esta no iba como que muy contenta, pero por salir a pasear, ella era capaz de dejarse poner encima cualquier cosa, como que no se hacía a estar atada, Fran la liberó de aquel martirio, aunque después de lo sucedido con el Isidoro, no se despistaba con ella, a todo momento la tenía controlada desde la cocina, teniendo la precaución de cerrar algunas puertas para que no se saliese del entorno vigilado y no se fuese a ningún otro compartimiento, pues la perrita tenía algunos enemigos que no dudarían en hacerla desaparecer, con el capitán como el principal sospechoso, aunque el cocinero, en honor a la verdad, no lo veía a este capaz de que fuera a tirarla por la borda al pañol grande…
Las dos señoras a bordo en su paseo matutino por las cubiertas del barco, (de alguna manera no hay que caer en el sedentarismo, más en las travesías tan largas para mantener la forma hay que moverse bastante, la quietud no es saludable) divisaron a la perrita y se dirigieron hacia ella,
---------------------------------- 55 --------------------------------------
Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 1509065108519
Entry date Sep 6, 2015, 7:36 PM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 6, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509065108519-pagina-55-constanza-la-perrita-navegante-