About the work
Dando cabezadas y viendo que las horas se le venían encima, reconoció que la “cachorrita” era más testaruda que él, aquella tozudez le hizo dar el brazo a torcer…
¡Hoy ganaste tú!
Le dijo Fran hablándole en voz alta, pero sin chillarla, este no fue capaz de dejar al animalito sin comer aquella noche…
Viéndose obligado a sacarle el plato fuera de la caseta, una vez terminó de comer, acto seguido se dirigió a los periódicos que tenía en el suelo, al terminar de hacer sus necesidades, se fue derecha hacia el escritorio, después de dar algunas vueltas se echó a ras del piso a pasar la noche…
A la mañana siguiente Fran después de los clásicos estira- mientos como siempre a primera hora, con los ojos más cerrados que abiertos se dirigió al servicio, una vez terminado con su aseo personal, salió del mismo y sentándose en la silla del escritorio con mucha atención de no ir a pisar a la perrita, cual no fue su sorpresa que al mirar debajo del pupitre no se encontró a la pequeña, quedando anonadado y patidifuso al verla salir de su caseta con los estiramientos matutinos que suelen de hacer los perritos al levantarse, sin enterarse a la hora que Constanza se decidió a entrar por primera vez en la misma, la llamó y la premió con una de las caricias que más le fascinaban a ella, rascarle la barriga, se echaba en el suelo y se ponía patas arriba, así podía estar horas y horas…
El cocinero que un principio no había contado con esta lección, sí que la contabilizó como la cuarta, así, que otra prueba más conseguida.
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Title Página - 52 - Constanza "La Perrita Navegante"
Dando cabezadas y viendo que las horas se le venían encima, reconoció que la “cachorrita” era más testaruda que él, aquella tozudez le hizo dar el brazo a torcer…
¡Hoy ganaste tú!
Le dijo Fran hablándole en voz alta, pero sin chillarla, este no fue capaz de dejar al animalito sin comer aquella noche…
Viéndose obligado a sacarle el plato fuera de la caseta, una vez terminó de comer, acto seguido se dirigió a los periódicos que tenía en el suelo, al terminar de hacer sus necesidades, se fue derecha hacia el escritorio, después de dar algunas vueltas se echó a ras del piso a pasar la noche…
A la mañana siguiente Fran después de los clásicos estira- mientos como siempre a primera hora, con los ojos más cerrados que abiertos se dirigió al servicio, una vez terminado con su aseo personal, salió del mismo y sentándose en la silla del escritorio con mucha atención de no ir a pisar a la perrita, cual no fue su sorpresa que al mirar debajo del pupitre no se encontró a la pequeña, quedando anonadado y patidifuso al verla salir de su caseta con los estiramientos matutinos que suelen de hacer los perritos al levantarse, sin enterarse a la hora que Constanza se decidió a entrar por primera vez en la misma, la llamó y la premió con una de las caricias que más le fascinaban a ella, rascarle la barriga, se echaba en el suelo y se ponía patas arriba, así podía estar horas y horas…
El cocinero que un principio no había contado con esta lección, sí que la contabilizó como la cuarta, así, que otra prueba más conseguida.
Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509065108298
Entry date Sep 6, 2015, 7:11 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 6, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509065108298-pagina-52-constanza-la-perrita-navegante-