About the work
Al abrir los ojos empezó hablar desvariadamente, los presentes en aquella pelea les pusieron en conocimiento que si se iba de la lengua contándole al capitán lo que había pasado, se las tendría que ver con ellos, pero aquel mala bestia ni siquiera recordaba con mucha claridad lo que le había sucedido, pues en sus contestaciones se iba por los cerros de Úbeda…
Salió pasillo adelante en dirección hacia el puente balbuceando y tambaleándose, tan perdido iba que hasta se olvidó de subirle el café al comandante…
José se fue detrás de él, pues quería asegurarse de lo que este le iba a relatar al capitán…
Isidoro subió las escaleras del puente por inercia, aquel no las tenía todas con él, seguía pero que muy tocado, como que el puñetazo le había borrado de su mente lo que verdadera- mente le pasó…
José se había quedado a mitad de la escalera a una distan- cia prudente desde donde pudiera escuchar lo que en el puente se cocía…
Apenas entró en el palomar aquel animal cuadrúpedo, el capitán le espetó una buena arenga:
¡Hombre de Dios! – en que mundo vive usted-
¡Tarda una hora para subirme un café y se viene sin el!
-Pero que es lo que le pasa alma de cántaros – cada vez está usted perdiendo más facultades.
Isidoro con un ojo a la funerala, no sabía ni que contestar:
-Yo… Yo me caí por la escalera y me di un tortazo en la cara – queriéndose justificar…
Pero no lo libró de una gran bronca por parte del chofer principal del barco…
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Title Página - 50 - Constanza "La Perrita Navegante"
Al abrir los ojos empezó hablar desvariadamente, los presentes en aquella pelea les pusieron en conocimiento que si se iba de la lengua contándole al capitán lo que había pasado, se las tendría que ver con ellos, pero aquel mala bestia ni siquiera recordaba con mucha claridad lo que le había sucedido, pues en sus contestaciones se iba por los cerros de Úbeda…
Salió pasillo adelante en dirección hacia el puente balbuceando y tambaleándose, tan perdido iba que hasta se olvidó de subirle el café al comandante…
José se fue detrás de él, pues quería asegurarse de lo que este le iba a relatar al capitán…
Isidoro subió las escaleras del puente por inercia, aquel no las tenía todas con él, seguía pero que muy tocado, como que el puñetazo le había borrado de su mente lo que verdadera- mente le pasó…
José se había quedado a mitad de la escalera a una distan- cia prudente desde donde pudiera escuchar lo que en el puente se cocía…
Apenas entró en el palomar aquel animal cuadrúpedo, el capitán le espetó una buena arenga:
¡Hombre de Dios! – en que mundo vive usted-
¡Tarda una hora para subirme un café y se viene sin el!
-Pero que es lo que le pasa alma de cántaros – cada vez está usted perdiendo más facultades.
Isidoro con un ojo a la funerala, no sabía ni que contestar:
-Yo… Yo me caí por la escalera y me di un tortazo en la cara – queriéndose justificar…
Pero no lo libró de una gran bronca por parte del chofer principal del barco…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509065107857
Entry date Sep 6, 2015, 5:31 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 6, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509065107857-pagina-50-constanza-la-perrita-navegante-