Esta vez lo haría bien. Estaba seguro. Solo tenía que asegurarme de que todo estaba a punto. Y de estar listo para cuando ella llegara.
En cuanto abriera la puerta la cogería y la empotraría contra la pared. Le subiría las piernas hasta mis caderas y la besaría con pasión, poseyéndola con mi lengua. Me la llevaría al cuarto y la ataría a la cama…
¡Ya viene!
Manolo cerró de un portazo y empujó a su mujer contra la puerta. Las bolsas de la comp