Érase una vez una chica de apenas veinte años que paseaba por la orilla de la playa.
Érase una vez un chico de un poco más de veinte años que salía a pescar con su padre en la barca todos los días.
El chico veía a la chica a lo lejos y todos los días intentaba reunir las fuerzas necesarias para bajarse de la barca e ir a hablar con ella.
La chica todos los días hablaba con el mar, paseaba sus pies descalzos por la arena mientras