About the work
“Ven, ven, seas quien seas: vagabundo, adorador, amante del aprendizaje… No importa. La nuestra no es una caravana de desesperación. Ven, aunque hayas roto tu voto mil veces. Ven, ven, una vez más, ven”.
Mevlana Jalaluddin Rumi
¡ BUEN VIAJE !
Hola. Te estaba esperando.
Antes de que dejaras el mundo de los sueños me hiciste prometer que esperara por ti hasta que pudiéramos coincidir en este plano. Comprenderás (bueno, espero que al final lo comprendas y sonrías conmigo) que no tenía otra opción más que aceptar. Por ti, amigo mío, hubiera esperado hasta la eternidad.
En ese tiempo hicimos un pacto desde el intelecto. Ahora ha llegado el momento de que tome forma de experiencia y se vuelva en ti sabiduría... No sé si recuerdas que no soy un buen profesor, así que te pido que tengas paciencia conmigo. Sé que he de ir paso a paso, intentando ayudarte a quitar el polvo de tu corazón y a despejar las nubes altaneras de tu mente; la misma que piensa que sabe todo de ti, cuando en realidad se ha convertido -casi sin ser tú consciente de ello- en carcelera y prisionera de tu luz, de tu fuerza, de tu Ser. Pero para conseguirlo necesito que confíes en mí… Vamos, acomódate.
Ahora es el momento para recordar que tú no eres ni tus pensamientos ni tu “personalidad” -cuyo núcleo no es sino una idea que albergas de ti mismo-. Tampoco eres el individuo que crees piensa como "tú"... Has de saber que la imaginación es mucho más que la puerta a la fantasía. De hecho, es con ella como vamos a intentar que despiertes a la alegría que late eterna en el corazón puro de cada ser humano. Ahora es el momento, si así lo deseas.
Acostumbrado como estás a dar prioridad a las formas en perjuicio de lo etéreo, déjame que comience por describirte el escenario que vamos a recrear a través de nuestra imaginación... Eso sí, necesito que asimiles todo lo que vas a escuchar a partir de ahora con la misma alegría y compromiso con que un niño asumiría un juego.
¿Quieres entonces volver a jugar?
Pues comencemos.
Te encuentras en mis aposentos. Una inmensa lámpara de diamantes corona la estancia, reflejando en su infinitud de destellos las paredes de caoba, adornadas con valiosos tapices. Alfombras tejidas a mano por expertos artesanos embellecen el suelo con sus coloridos detalles. Una gran mesa ovalada de cedro preside la habitación, y sobre ella hay dispuestos toda clase de manjares que sé son de tu agrado: carne de jabalí rellena de tordos, canelones de perdiz con salsa de trufa, albaricoques de Armenia, melones de Persia... Nos hallamos sentados sobre un lujoso diván tapizado con piel de yacaré. Sobre él, almohadones con plumas de duvet nos ofrecen su cálida placidez. Seguro que en un ambiente así será propicio cualquier tema de conversación; más éste, por cuanto te concierne.
Este es el lugar desde donde nos disponemos a emprender un largo viaje sin salir de los límites de nuestra imaginación... Y al no tener la imaginación mayor límite que el que le impongamos, este viaje podrá ser tan mágico y enriquecedor como tú decidas. Mi deber para contigo -un deber que asumí con gustoso honor- es contarte mi historia. Tu deber en tu libre albedrío es escuchar con atención despierta lo que con amor te confío.
Y ahora, dicho esto y si lo ves oportuno, comencemos… ¡Buen viaje!
Primera Parte
℘
RIDDHI
Riddhi vino al mundo en una desapacible noche de primavera. Lo primero que pudieron ver sus ojos fue un cuarto destartalado y mugriento, donde la tenue luz apenas permitía vislumbrar las tétricas siluetas de los escasos objetos guarnecidos del duro embate.
El ruido de la lluvia al filtrarse por el techo de paja… Los quejidos y lamentos de su madre, desfallecida y postrada en la cama… El ir y venir de su padre, ansioso, en el porche… Y el anciano doctor, sudoroso y orondo, resoplando casi tanto como su madre, agotado pero satisfecho de que el parto, tan duro como complicado, hubiera llegado al final a buen término.
Riddhi sintió el dolor por primera vez en su vida cuando la gruesa mano del impactó con fuerza contenida contra sus nalgas. Al instante vivió también por primera vez el efecto liberador de las lágrimas.
Sus sentidos despertaron a la vida como lluvia de impactos en su ser. Gritos… Hedores… Frío... Ruidos… Lágrimas… Su fragilidad no pudo soportarlo y sufrió un desmayo.
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Title El viaje de Riddhi
“Ven, ven, seas quien seas: vagabundo, adorador, amante del aprendizaje… No importa. La nuestra no es una caravana de desesperación. Ven, aunque hayas roto tu voto mil veces. Ven, ven, una vez más, ven”.
Mevlana Jalaluddin Rumi
¡ BUEN VIAJE !
Hola. Te estaba esperando.
Antes de que dejaras el mundo de los sueños me hiciste prometer que esperara por ti hasta que pudiéramos coincidir en este plano. Comprenderás (bueno, espero que al final lo comprendas y sonrías conmigo) que no tenía otra opción más que aceptar. Por ti, amigo mío, hubiera esperado hasta la eternidad.
En ese tiempo hicimos un pacto desde el intelecto. Ahora ha llegado el momento de que tome forma de experiencia y se vuelva en ti sabiduría... No sé si recuerdas que no soy un buen profesor, así que te pido que tengas paciencia conmigo. Sé que he de ir paso a paso, intentando ayudarte a quitar el polvo de tu corazón y a despejar las nubes altaneras de tu mente; la misma que piensa que sabe todo de ti, cuando en realidad se ha convertido -casi sin ser tú consciente de ello- en carcelera y prisionera de tu luz, de tu fuerza, de tu Ser. Pero para conseguirlo necesito que confíes en mí… Vamos, acomódate.
Ahora es el momento para recordar que tú no eres ni tus pensamientos ni tu “personalidad” -cuyo núcleo no es sino una idea que albergas de ti mismo-. Tampoco eres el individuo que crees piensa como "tú"... Has de saber que la imaginación es mucho más que la puerta a la fantasía. De hecho, es con ella como vamos a intentar que despiertes a la alegría que late eterna en el corazón puro de cada ser humano. Ahora es el momento, si así lo deseas.
Acostumbrado como estás a dar prioridad a las formas en perjuicio de lo etéreo, déjame que comience por describirte el escenario que vamos a recrear a través de nuestra imaginación... Eso sí, necesito que asimiles todo lo que vas a escuchar a partir de ahora con la misma alegría y compromiso con que un niño asumiría un juego.
¿Quieres entonces volver a jugar?
Pues comencemos.
Te encuentras en mis aposentos. Una inmensa lámpara de diamantes corona la estancia, reflejando en su infinitud de destellos las paredes de caoba, adornadas con valiosos tapices. Alfombras tejidas a mano por expertos artesanos embellecen el suelo con sus coloridos detalles. Una gran mesa ovalada de cedro preside la habitación, y sobre ella hay dispuestos toda clase de manjares que sé son de tu agrado: carne de jabalí rellena de tordos, canelones de perdiz con salsa de trufa, albaricoques de Armenia, melones de Persia... Nos hallamos sentados sobre un lujoso diván tapizado con piel de yacaré. Sobre él, almohadones con plumas de duvet nos ofrecen su cálida placidez. Seguro que en un ambiente así será propicio cualquier tema de conversación; más éste, por cuanto te concierne.
Este es el lugar desde donde nos disponemos a emprender un largo viaje sin salir de los límites de nuestra imaginación... Y al no tener la imaginación mayor límite que el que le impongamos, este viaje podrá ser tan mágico y enriquecedor como tú decidas. Mi deber para contigo -un deber que asumí con gustoso honor- es contarte mi historia. Tu deber en tu libre albedrío es escuchar con atención despierta lo que con amor te confío.
Y ahora, dicho esto y si lo ves oportuno, comencemos… ¡Buen viaje!
Primera Parte
℘
RIDDHI
Riddhi vino al mundo en una desapacible noche de primavera. Lo primero que pudieron ver sus ojos fue un cuarto destartalado y mugriento, donde la tenue luz apenas permitía vislumbrar las tétricas siluetas de los escasos objetos guarnecidos del duro embate.
El ruido de la lluvia al filtrarse por el techo de paja… Los quejidos y lamentos de su madre, desfallecida y postrada en la cama… El ir y venir de su padre, ansioso, en el porche… Y el anciano doctor, sudoroso y orondo, resoplando casi tanto como su madre, agotado pero satisfecho de que el parto, tan duro como complicado, hubiera llegado al final a buen término.
Riddhi sintió el dolor por primera vez en su vida cuando la gruesa mano del impactó con fuerza contenida contra sus nalgas. Al instante vivió también por primera vez el efecto liberador de las lágrimas.
Sus sentidos despertaron a la vida como lluvia de impactos en su ser. Gritos… Hedores… Frío... Ruidos… Lágrimas… Su fragilidad no pudo soportarlo y sufrió un desmayo.
Work type Literary: Other
Tags amarse, viaje, aventura, zarcon, riddhi
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1505254170008
Entry date May 25, 2015, 4:11 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Juan Armas Padron. Date May 25, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1505254170008-el-viaje-de-riddhi