Ryan miró el reloj mientras hacía crecer la espuma de leche en la máquina de café. Aún faltaban cinco horas para que terminase su turno. Suspiró profundo y volvió a enfocarse en su trabajo. Apagó el vaporizador, y vertió con delicadeza la espuma sobre el café. Luego uso un palillo para dibujar la cara de un conejo enojado diciendo “Hola” sobre la superficie. Pensó que sería gracioso escribir la palabra que el hombre olvidó decir al pedir su desayuno. Entonces puso la taza sobre la barra.