AARON —¿La llamo? ¿O la voy a ver? —Ni una cosa ni otra. Duerme hasta que se te pase la cogorza. Cuando te despiertes, te pegas una ducha, te afeitas y te vistes con ropa limpia. —¿Y la voy a ver a su casa? —No. —¿Y entonces qué hago? —Rezar para que ella te llame. [...]