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No son fallos del Estado. La dominación es la naturaleza del Estado. Es ingenuo pensar que los que forman parte del Estado solo piensan en los demás, y no en ellos y solo instrumentalmente en los demás, concretamente en otros que lo votan a costa de otros a quienes esquilmar.
Aunque fuera posible que una sociedad de individuos civilizados éstos pudieran vivir responsablemente en paz cooperando sin necesidad de Estado, el impedir que alguien se cargue a todos es una tarea del Estado, aunque la propiedad individual y las reglas comunitarias consentidas sean garantía de seguridad El cobrar por el uso monopolístico de la tierra es una tarea colectiva.
Todo el mundo debe de poder ganar con la existencia del Estado salvo los grandes terratinientes, pero nadie beneficiarse especialmente gracias a privilegios. Lo importante es que la clase política desaparezca y que se quite en el proceso redistributivo del Estado de Bienestar “un hombre un voto”.
Un euro de más en una persona menos rica seguramente vale más que un euro de más en una persona rica. Pero lo normal es que entre los ricos todo sea más caro y todo inflacionado. Los niveles de vida son distintos. Por lo que no es tan fácil pasar un euro del rico a un euro del pobre porque no acciona automáticamente el proceso productivo para aumentar el bienestar. Un euro de más sin la suficiente libertad productiva de los menos ricos solo puede generar más inflación y punto. De lo que se trata es que los menos ricos que no les falte nada de los más básico para sobrevivir, porque esto es lo realmente intolerable. Que uno tenga una TV plana o no gracias a 100 euros de un rico, por más útiles que le sean esos 100 euros en sus manos en vez del rico, la agresión no está justificada.
La socialdemocracia tiene su dinámica propia que lleva al Estado y los grupos de interés a controlar tanto el poder coactivo como el económico. Por un lado la democracia y la competencia entre partidos lleva a dos principales partidos muy similares pero uno levemente grava menos a los que tienen más de X renta y el otro los grava más para beneficiar menos a los que tienen menos de X renta. Luego esto se modifica con el mensaje y otros claveagges. Normalmente el que promete gravar levemente menos lo que hace es dar un mensaje de que maltratar a los ricos perjudica a todos, de forma que pueda atrapar a gente que cobra menos de X (apelando al win-win) y el otro apela a la justicia (sería injusto que los que no cobren menos de X no ayuden a los que cobren menos de X) o ataca mucho más a los muy ricos, que son muy pocos, para crear la ilusión de que atacando a los más ricos muchos de los que ganan más de X pueden beneficiarse igual. Lo milagroso es que no siempre ganen estos últimos partidos o que haya partidos mayoritarios que lo logren ser sin atacar virulentamente a los ultra-ricos. A parte de la vertiente económica hay otros claveagges ideológicos y sentimentales que también cuentan mucho. Desde religiosos a nacionalistas. Pero a parte de esta demanda social de redistribución compartida por todos los partidos mayoritarios en menor o mayor medida el Estado es un colectivo con su propio interés parasitario. Y hablo de los políticos y de quienes se arriman a él desde grupos de presión, que piden desde fondos, exenciones, etc. hasta regulaciones a favor. Al final son poderes discrecionales que otorga el Estado, de los que los políticos se benefician, pero a la larga es dudoso que las corporaciones en general lo hagan de manera neta. Puede ser que en algunos sectores y en empresas existentes donde los beneficios se puedan concentrar mucho y las pérdidas distribuir entre muchos sí que salgan netamente favorecidas. Pero es poco probable que en este juego donde quienes seguro que ganan los políticos, con cada vez un mayor intervencionismo, las empresas y una gran mayoría de población realmente salga ganando, teniendo en cuenta los efectos sobre la actividad económica.
Los creyentes en los principios democráticos mayoritarios creen que todas estas complejidades ya las resuelven óptimamente los electores al votar. Que el mandato democrático llega al equilibrio de derechos y redistribución monetaria adecuada.
La libertad y las elecciones solo se pueden multiplicar en el capitalismo liberal, es decir, con propiedad y libre iniciativa y consentimiento. Que cada uno haga lo que quiera con lo que es suyo, y eso implica vida, tiempo y producto, es lo que maximiza la libertad. Ni los parlamentos ni las asambleas ciudadanas multiplican la capacidad de elección, y en cambio multiplican los mandatos y coacción que debe aceptarse. Lo que no puede pretender hacer uno es elegir cualquier cosa que obligue a otro en cualquier momento. No, la propiedad es la solución.
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Title No son fallos del Estado
No son fallos del Estado. La dominación es la naturaleza del Estado. Es ingenuo pensar que los que forman parte del Estado solo piensan en los demás, y no en ellos y solo instrumentalmente en los demás, concretamente en otros que lo votan a costa de otros a quienes esquilmar.
Aunque fuera posible que una sociedad de individuos civilizados éstos pudieran vivir responsablemente en paz cooperando sin necesidad de Estado, el impedir que alguien se cargue a todos es una tarea del Estado, aunque la propiedad individual y las reglas comunitarias consentidas sean garantía de seguridad El cobrar por el uso monopolístico de la tierra es una tarea colectiva.
Todo el mundo debe de poder ganar con la existencia del Estado salvo los grandes terratinientes, pero nadie beneficiarse especialmente gracias a privilegios. Lo importante es que la clase política desaparezca y que se quite en el proceso redistributivo del Estado de Bienestar “un hombre un voto”.
Un euro de más en una persona menos rica seguramente vale más que un euro de más en una persona rica. Pero lo normal es que entre los ricos todo sea más caro y todo inflacionado. Los niveles de vida son distintos. Por lo que no es tan fácil pasar un euro del rico a un euro del pobre porque no acciona automáticamente el proceso productivo para aumentar el bienestar. Un euro de más sin la suficiente libertad productiva de los menos ricos solo puede generar más inflación y punto. De lo que se trata es que los menos ricos que no les falte nada de los más básico para sobrevivir, porque esto es lo realmente intolerable. Que uno tenga una TV plana o no gracias a 100 euros de un rico, por más útiles que le sean esos 100 euros en sus manos en vez del rico, la agresión no está justificada.
La socialdemocracia tiene su dinámica propia que lleva al Estado y los grupos de interés a controlar tanto el poder coactivo como el económico. Por un lado la democracia y la competencia entre partidos lleva a dos principales partidos muy similares pero uno levemente grava menos a los que tienen más de X renta y el otro los grava más para beneficiar menos a los que tienen menos de X renta. Luego esto se modifica con el mensaje y otros claveagges. Normalmente el que promete gravar levemente menos lo que hace es dar un mensaje de que maltratar a los ricos perjudica a todos, de forma que pueda atrapar a gente que cobra menos de X (apelando al win-win) y el otro apela a la justicia (sería injusto que los que no cobren menos de X no ayuden a los que cobren menos de X) o ataca mucho más a los muy ricos, que son muy pocos, para crear la ilusión de que atacando a los más ricos muchos de los que ganan más de X pueden beneficiarse igual. Lo milagroso es que no siempre ganen estos últimos partidos o que haya partidos mayoritarios que lo logren ser sin atacar virulentamente a los ultra-ricos. A parte de la vertiente económica hay otros claveagges ideológicos y sentimentales que también cuentan mucho. Desde religiosos a nacionalistas. Pero a parte de esta demanda social de redistribución compartida por todos los partidos mayoritarios en menor o mayor medida el Estado es un colectivo con su propio interés parasitario. Y hablo de los políticos y de quienes se arriman a él desde grupos de presión, que piden desde fondos, exenciones, etc. hasta regulaciones a favor. Al final son poderes discrecionales que otorga el Estado, de los que los políticos se benefician, pero a la larga es dudoso que las corporaciones en general lo hagan de manera neta. Puede ser que en algunos sectores y en empresas existentes donde los beneficios se puedan concentrar mucho y las pérdidas distribuir entre muchos sí que salgan netamente favorecidas. Pero es poco probable que en este juego donde quienes seguro que ganan los políticos, con cada vez un mayor intervencionismo, las empresas y una gran mayoría de población realmente salga ganando, teniendo en cuenta los efectos sobre la actividad económica.
Los creyentes en los principios democráticos mayoritarios creen que todas estas complejidades ya las resuelven óptimamente los electores al votar. Que el mandato democrático llega al equilibrio de derechos y redistribución monetaria adecuada.
La libertad y las elecciones solo se pueden multiplicar en el capitalismo liberal, es decir, con propiedad y libre iniciativa y consentimiento. Que cada uno haga lo que quiera con lo que es suyo, y eso implica vida, tiempo y producto, es lo que maximiza la libertad. Ni los parlamentos ni las asambleas ciudadanas multiplican la capacidad de elección, y en cambio multiplican los mandatos y coacción que debe aceptarse. Lo que no puede pretender hacer uno es elegir cualquier cosa que obligue a otro en cualquier momento. No, la propiedad es la solución.
Work type Narrative, Essay
Tags ciencias sociales
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1412152777546
Entry date Dec 15, 2014, 3:47 PM UTC
License Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
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Copyright registered declarations
Author. Holder Josep Maria Gatnau Joaniquet. Date Dec 15, 2014.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1412152777546-no-son-fallos-del-estado