Hablé con mi amigo Jorge en un bar. Estaba mal. Anímicamente hundido en sus problemas. Muy dolorido. Una pertinaz derrota.Un continuo fracaso. Decepción tras decepción. Traté de animarle y debió de notarme que no sabía qué decir, porque me cortó: -¡Déjalo! Anda… déjalo. No te lo estoy contando para que me consueles ni para que […]