(CAPÍTULO LVIII) Una cosa me dio fuerza durante el largo viaje que habíamos emprendido a casa de la tía Rosaura. ¡La historia de mi madre y mi padre! Algunos de los detalles que me faltaban mi madre me los contó cuando decidíamos descansar después de muchos kilómetros de andadura. Para estar más tranquilas buscábamos algún sendero que nos condujera a cualquier bosquecillo donde nuestra presencia no fuese visible desde el camino. Como la mayoría de la población escapaba de la ciu