Se hundió bajo nuestras manos el sol atardecido, un día más el lucero acechó nuestras miradas clavadas en unísona sonata vespertina. Acomodados en lecho de arena marina nos cubrimos en sábanas blancas de espuma salada bajo un cielo inmenso en estrellas dormido. Quedamos al abrigo de pilastras acantiladas y enrojecía [...]