El día después, capas de cemento. Colapso. Violencia. Saqueos. Cuerpos sin identificar. El olor nauseabundo inunda las calles. Llantos. Derrota. Incertidumbre. Miedo. Miseria. Desesperación. Sirenas. Tiroteos. Puñaladas en nombre del hambre. Una mano que coge otra mano y la aprieta fuerte. El día después todavía una sonrisa. Una mirada que basta. Y vuelta a empezar.