Solo la respiración de los presentes en la sala rompía un silencio que se espesaba por momentos. Ocho elfos armados con largas lanzas amenazaban con sus picas a tan solo unos palmos del cuerpo del minotauro. No dudarían en atravesarlo si este hiciera un solo movimiento sin pedir permiso, pero su imponente presencia y su altiva mirada provocaba respeto en el soldado más aguerrido. El capitán