En el presente artículo se trata de mostrar cómo era la ciudad de Sevilla, la Hispalis romana, en el siglo III. A través de sus diferentes apartados se analiza como se distribuía su viario, sus foros, su muralla, la posible tipología de sus viviendas, la posible ubicación de los edificios de gobierno, así como de los lugares de ocio o sus comercios e industrias, sin dejar de lado sus actividades portuarias y los diferentes accesos que permitían llegar a la ciudad, pasando por sus arrabales.
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